miércoles, 4 de agosto de 2021

La Polarización

Hay grandes problemas que afectan a nuestra sociedad que tienen soluciones complejas. Cuando esto ocurre, los ciudadanos asistimos a un bochornoso espectáculo en el que los distintos bandos políticos abanderan soluciones parciales. Los unos se acusan a los otros tildándose de rádicales o de intolerantes; y en parte, ambos tienen razón, porque resulta que esas soluciones parciales con las que amasan seguidores son generalmente verdades como puños. 

Pero como la rivalidad política enaltecen a las masas y generan en el público una emoción incontenible, nada mejor para ambos bandos que agitar la bandera de su solución con brío y tratar de pisotear la del adversario. La crispación y la polarización alcanzan niveles ideales para que los medios se hagan de oro. 

No hay día que no haya una declaración, un mensaje, un tuit más o menos acertado del que no derive una esperpéntica pelea entre los bandos. 

Para colmo, como hoy en día todo el mundo puede dar su opinión más o menos erudita y madurada, se pueden encontrar desternillantes batallas dialécticas en los hilos de comentarios. 

El camino hacia las soluciones completas y satisfactorias de los problemas complejos requiere diálogo y debate entre expertos, pero lamentablemente, la predisposición y en ocasiones la competencia de los políticos para llegar a concensos y desviarse de sus idearios es limitada. 



martes, 3 de agosto de 2021

El Lenguaje Inclusivo

En la sociedad en que vivimos sigue habiendo un problema de intolerancia, discriminación e incluso casos de violencia hacia los homosexuales que hay que solucionar. En mi opinión, la educación es un pilar para acabar con este problema o al menos reducirlo a la mínima expresión. 

Que dos y dos son cuatro es una verdad universalmente reconocida e incuestionable (o casi). El problema con educar en estos valores humanísticos es que no son una ciencia exacta. Las Ciencias Sociales, la Historia, La Filosofía... han sido motivo de diálogos, debates, polémicas y consensos más o menos arraigados, perdurables y abiertos y en continua evolución que han hecho avanzar a la sociedad. 

Tanto han arraigado estos conocimientos que las sociedades avanzadas incluyeron estos estudios en las escuelas y con el tiempo fueron surgiendo expertos instruidos, acreditados, especializados y habilitados para impartir estos conocimientos en las escuelas. 

Introducir en las escuelas una materia requiere pues un debate y consenso público y una instrucción adecuada de los profesores. La educación no empieza en las escuelas. Ni siquiera en las universidades. Empieza llamando la atención del público y generando consensos.

Combatir la intolerancia, el odio, la violencia y la discriminación hacia los homosexuales o cualquier otro colectivo en las escuelas es necesario desde mi punto de vista, pero pienso que se debería recurrir a especialistas en la materia y someter ésta al necesario consenso político.