jueves, 21 de enero de 2021

Q

Ahora que veo hasta dónde ha llegado Qanon y que probablemente pase a llamarse de otra manera y rebrote en cualquier momento cuando nos hayamos casi olvidado de que existió, me entran ganas de escribir sobre el influjo peligroso de Qanon, Isis, etcétera sobre personas desfavorecidas económicamente o intoxicadas por información tendenciosa o falsa. 

En su afán por encontrar la verdad y consuelo a sus padecimientos muchas personas se aferran a grupos que propagan noticias o videos de poca credibilidad mezclados con verdades. 

Los poderes que nos gobiernan, que como decía Foucolt nunca sabremos (los no "elegidos") cómo se sustentan probablemente estén detrás de estos movimientos que incitan a la revolución. Una revolución de pelagatos que no es más que disidencia controlada. 

Cuando la felicidad nos es esquiva corremos el riesgo de desesperar y vivimos ansiosos por la llegada de un punto de no retorno que instaure la justicia y la libertad. Estos sentimientos se mezclan con el miedo a caer en una apocalipsis. Por primera vez hay una verdadera esperanza de que esta revolución sea global gracias a Internet y la tecnología. 

Desde mi punto de vista, la realidad ha sido siempre que no somos más que peones en una partida de dos o más bandos. Tristemente desconocemos los motivos, las aspiraciones y la verdadera identidad de los cabecillas. Es probable que hasta sean amigos entre sí. 

Como si de una epidemia se tratase, pienso que la revolución llegará poco a poco y sin que nos demos cuenta cuando cada uno de nosotros se enfrente a sí mismo y encuentre un camino hacia su felicidad y la de los que le rodean. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario