viernes, 3 de mayo de 2019

La feria de abril

ocas han sido las ferias de abril que he diafrutado. Cuando iba de pequeño con mis padres, me entraban unos ataques de asma descomunales. Terminaba llorando a lágrima viva y tenía que volver a casa o aguantarme. Un paseíto de día o de noche, montarse en un coche de caballos, un ratito, para mí está bien. La verdad es que lo que más disfruto es la calle del infierno. Hay gente que celebra la feria como el reto del aguante. Rebujito, comida mala, sevillanas o música mala, muy mala, y estos últimos años cargamentos de winstrol que si quieres tomarás y si no, probablemente también si es que tienes suerte y no te dan otra cosa. Si no conoces a nadie no vengas. Mi caseta era la del Cemen-i. Recuerdo una feria hace 3 ó 4 años, que hice un esfuerzo por llegar desde el pueblo en que trabajaba a la caseta para comer con mis padres, hermanos, cuñados y sobrinos. Era socio de ese cluz. Cuando llegué no me dejaron entrar porque iba en botines y encima mi padre me regañó... Pues en feria, señores, en mayo (que no abril); ¿qué mejor sitio para disfrutar que la playa? Ay, cuanto farso cerdillano de las tierras de conquistadores hay por la villa. Qué lástima.

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