jueves, 5 de abril de 2018

...sueños

No hablo con doble sentido. Dede ser como magia si es que lo parece. Nunca en tu presencia querría herirte. Dudo que pudiera aunque quisiera pues eres poderosa.

Delante tuya te vuelves tan natural..., que mi prosa se queda a dos cuartas de hacerse verso. Me has clavado un aguijón. Pero es tan dulce... que me gusta y me coloca, me recoloca. Hazlo, ¡disfruta! Despacio, rápido, ¡juega conmigo! Sé sincera. Espero, ¡voy!, ¡ven!

Qué alegría que no tengas miedo. ¡Qué risa tú sonrisa! ¡Qué modales! Enséñame cómo se juega. Dáme un poco, dame un mucho, dame lo que quieras. Si te cansas lo dejamos, si me canso te lo digo. Tú eres reina, yo caballero. Galopa conmigo. Eres libre como el viento. No hay cadenas, solo sueños...tú me enseñas, yo te enseño.

No te conozco. Solo sé lo imprescindible. Sabes bien cada gesto. Sopesas con sabiduría de sentimientos los detalles, las miradas, los movimientos rápidos de ojos que en milésimas transmiten tanto.

No puedes hacer daño, pues sabes dejar las cosas claras. Corriges y recorriges. Te vuelves más divina.

Aquí me tienes. Uno más. Nos hemos cruzado. Nunca he visto nada igual tan cerca.

Estos son mis sentimientos. No me hieres. No tengas miedo.

Quiero conquistarte. Eres un sueño. Otro más. Una ola que me lleva en dirección a la orilla.

Ozú niña, qué maravilla.

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