sábado, 31 de marzo de 2018

Luna Llena

Son la 1:30 am de Viernes Sábado Santo.

En la habitación del hotel estoy solo. Cansado. ¿Cómo lo hace la gente de mi edad para aguantar como adolescentes las noches de juerga?

Llevo toda la Semana Santa en la playa. Haciendo bodysurf. Sigo soltero. Dicen: la vida son dos días y hay qué vivirla a tope. Pero, joder, la noche revieta, me revienta. Tienta, pero revienta.

He cogido frío en la playa. No puedo evitar lanzarme a por olas grandes. Sin tabla, sin aletas, sin neopreno, ¡a pelo!, ¡sin cometa!

Solo (sin tilde)... tengo frío en la garganta, la tele no funciona, solo..., la calefacción no me ayuda y hace musho ruido, estoy sudando en la cama, no puedo tragar.

¿Qué se supine que tengo que hacer doctor?

Le contaré mi opinión no experta que coincide con lo que hice.

Salí del hotel con ropa cómoda, di una vuelta por el pueblo, tomé una cola cero cero del tiempo en in bar. Charlé un rato con la gente. A las dos cerraron. Cogí el coche y fui a una gasolinera. Un niñato empujándome con su Audi Blanco. Llené el depósito. Compré un sandwich. Se me quitó el dolor de garganta. Charlé un poco con Jesús (así se llamaba el empleado de la gasolinera; no sea mal pensado doctor). Entré al servicio y ¡uf, qué alivio! Me metí en el coche. Puse el disco del Concierto Para Flauta N°VI de Vivaldi.

Soñé con amores pasados y desperté a las 7:05 am. Me estiré como las agujas del reloj. Todavía de noche (esto sólo pasa en España). Vi la puesta de Luna tras una colina mientras escribo esto en un papel y escucho gallos cantando y perros aullando.

¿Hice bien doctor o es abusar de la medicina natural?

¡Ay, la luna llena! Ahora sólo veo su reflejo en las nubes.

-Pero, ¿cuántas horas dormiste?

Usted no se entera de na doctor

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