sábado, 12 de agosto de 2017

Me desvelo

Son las 3.15 am. Estoy en una pensión de carreteras de un pueblo en la periferia de una gran ciudad del sur de Andalucía. Frente al apeadero de autobuses, frente a la comisaría de la policía local.

Unas voces extrangeras me han despertado.

Bajo y me pido un vaso de leche caliente (vaso de tubo). Me siento discretamente a unos 5 metros. Parecen rumanos por el acento. Grandes jarras de cerveza. Estado de embriaguez. No notan mi presencia. Aspecto de pendencieros. Una lata de cocacola pisada en las inmediaciones. Chavales de 15 años sentados en bancos próximos a la estación. Hay que estar alerta.

Pues eso... atando cabos. Casos abiertos...

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