viernes, 18 de agosto de 2017

Luchad

Luchad por vuestros derechos. Esos que las multinacionales y los políticos degenerados y marionetas os pisotean. Luchad contra los enemigos. Los que llamáis enemigos de Dios. Luchad exigiendo educación allá donde os encontréis. Contra los que roban la inocencia de vuestros hijos. Luchad contra el que quiere aprovecharse de vosotros limpiándoos el cerebro. Sí. Eso es lo que hacen. Luchad uniéndoos a los que quieren que las cosas cambien para bien. Allá donde estéis. Sin importar el credo. Por los derechos aquí en occidente. Y allí en oriente. Luchad por la familia. Por vuestros vecinos. Sin importar el credo.

Pero recordad, igual de miserable es el que tira una bomba que el autor intelectual de una masacre como la de hoy. Los mismos intereses sibilinos les mueven. El mismo afán de control. La misma perversión. La misma degeneración. La misma ambición. La misma perversión. Son iguales. Son los mismos. Son los de arriba. Sin importar el credo. No es una guerra por religión. No es racismo. Es esclavitud. Es querer quitarnos la inocencia. Es querer viciarnos a los de abajo. Atad cabos. No os dejéis engañar.

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