viernes, 14 de abril de 2017

Pagar las consecuencias

Lleva tiempo darse cuenta de las consecuencias de los actos cometidos en los momentos de locura. Se dicen o hacen cosas sin pensar en el daño que pueden causar; en ocasiones auténticas barbaridades producto de la falta de juicio. Se pierden amistades o complicidades. Con razón, personas que antes confiaban en ti o te apreciaban dejan de hacerlo.
No es difícil percibir cómo los gestos cambian y cómo toda la maldad que tuviste se vuelve en tu contra, no con maldad de la otra persona, sino con el deterioro de las relaciones.
El mundo se te viene encima y el alma se llena de dolor.
No salen las palabras ni resulta sencillo o acaso posible reparar el daño.
Sólo queda la esperanza de que el tiempo cure las heridas y te de la oportunidad de arreglar las cosas aunque sea sólo un poco.

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