viernes, 2 de septiembre de 2011

La religión y otras guerras.

Unos dicen que amor y que pongamos la otra mejilla. Otros que fe y que hay que luchar contra los indecisos. Casi todos coinciden en que hay una guerra con dos generales; uno Bueno y otro malo, con sus soldados y lacayos.

¿Pero no se da cuenta nadie de por aquí de lo violento que es este planteamiento? ¿Es que no se va a acabar nunca?

Conlleva miedo y viene del miedo. Y guerra y viene de nuestra naturaleza salvaje. Porque, al fin y al cabo, la religión la hemos creado nosotros. Y es que parece verdad que el bien y el mal no se pueden separar porque están muy juntos, dentro de cada uno de nosotros.

Afortunadamente hay también amor y respeto. La guerra ha comenzado y nadie se ha enterado, porque también hay miedo, esa maldita enfermedad; ignorancia que es también depresión. Y destilan el odio. Y todo está dentro de nosotros.

No se trata de molinos ni tampoco de un Quijote, pero algo se templa...

Tampoco es cuestión de venganza sino de justicia. Porque la venganza es como el fuego, muy difícil de parar y nos ciega.

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