viernes, 2 de septiembre de 2011

Levantando el vuelo

No es fácil. Los pajaritos tienen que tropezar muchas veces antes de consolidar el vuelo. Eso me ha pasado a mí; muchas veces, pero además he tenido que lidiar con cazadores, con coleccionistas y con otros pajarracos.

Ahora tengo otra oportunidad. Tengo un gran reto por delante. A corto plazo, tengo un par de triatlones (mañana mismo en Ayamonte y el día 25 en Punta Umbría) y unas minivaciones en solitario de 5 días en Chipiona (del 4 al 9).

He salido del hospital hace una semana. He estado tres veces ingresado, una media de 20 días cada una en los últimos tres meses.

Mi día a día ahora es caótico. Pero los problemas de caos y orden no son nuevos para mí. Es algo que he estudiado en la carrera.

Me levanto a las 8 de la mañana y bebo de la botella de leche medio litro. Salgo a hacer algo de deporte, a correr o a jugar al baloncesto en el parque. Otros días he ido directamente al trabajo. Allí me siento seguro rodeado de los compañeros. Lo paso bien en la comida, o cuando tomo café con ellos; me vuelvo dicharachero. Después voy a nadar o al gimnasio, donde no puedo evitar alguna payasada al ver a los venteañeros entrenando como profesionales.

Pero las noches son duras. Llego a casa y enciendo la tele. Veo "La 2". Hace tiempo que estoy desconectado de las noticias. Me informo a través de facebook, de las publicaciones de los indignados. Me hago de cenar, un arroz tres delicias congelado o un bocadillo, una ensalada de frutas, a veces caen varios postres del mercadona... Después me fumo un cigarrillo en el balcón (sólo uno al día y de liar). Tengo una vecina que es muy guapa, pero tiene pareja. Me siento en fuera de juego, como en aquel juego infantil en el que para la música y uno de los que dan vueltas se queda sin asiento. ¿Ya no se juega a eso?

Me conecto a internet. "Bicheo" por el facebook mientras veo alguna pelicula o documental. A eso de las 10pm salgo a dar una vuelta. Unas veces andando y otras con la bicicleta. Pero cuando la ciudad duerme me quedo solo como la una y viene el bajón. Menos mal que cada día la locura vuelve a empezar...

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