domingo, 10 de julio de 2011

Un gran día

Miles, quizás millones. Imposible para un científico precisar el orden de magnitud de las sensaciones que han llenado por completo este día. Un domingo de Julio de 40 grados en Sevilla.

Deporte. Música, viaje. Contactos humanos... ¡Cuántas sensaciones en tan poco tiempo!

Un cerebro acostumbrado a las matemáticas y la física tiene que cambiar y adaptarse a un estado de ensoñación tan real como el que he vivido hoy.

El despertador suena a las cinco de la mañana. Me cuesta recobrar la conciencia y ordenar a mi cuerpo que no hay tiempo que perder. Hay que preparar la comida, la ropa, la bicicleta... Hay que vestirse y hay que llevarlo todo al coche. Tengo que pasar por el cajero y parar en una gasolinera para cargar el depósito y comprar agua.

Mi cuerpo y mi mente se unen cada vez más, de manera que todo parece ejecutarse automaticamente. Como en los sueños, donde simplemente somos espectadores, como actores o como muñecos de un espectáculo de títeres. Me dejo llevar por la convicción de que todo va a salir bien.

Tras hora y media conduciendo, disfrutando, escuchando a The Cramberries, llego a mi destino. Me siento afortunado de haber sido tan puntual. Una avalancha de coches de otros triatletas inundan la carretera de la pequeña aldea de Los Marines en la Sierra de Aracena. El espíritu de compañerismo hace que todos nos organicemos como hormigas. En pocos minutos he aparcado el coche, he recogido el dorsal y he dejado la bicicleta y las zapatillas en las zonas de transición...

Lo más difícil ya está hecho. No he olvidado nada, cualquier detalle podría haberme dejado fuera.

Ahora hay que dejar que el cuerpo estalle. Los minutos previos a la salida, que se retrasa, se hacen eternos. Tengo que relajarme...; y comienza el show. Intento sacar una sonrisa a cualquiera con pequeñas payasadas. Puedo percibir complicidad de algunos y desconfianza de otros, sobretodo venteañeros. No quiero ser el amigo de nadie, ni tampoco el rival. Sólo compartir una buena sensación. La gente de más edad suele reaccionar mejor y en seguida tengo ocasión de charlar con alguien.

Cuando la carrera comienza, ya no hay amistad. Sólo golpes de manos y piernas en el pantano. Es el peor momento; pero pasa pronto y disfruto en el agua. Llegar a la bici es llegar a una pequeña meta, un pequeño descanso. Pronto empiezan las bromas entre ciclistas. Yo incluso me pongo a cantar y a llamar ¡GUAPAS! a las chicas que hay animando entre el público. El ambiente se enciende y la energía me llena, ánimos a cambio de ánimos.

Es un "triatlón cross", y yo nunca había hecho cross con la bici. Esperaba una especie de paseo por senderos...; no es así..., termino magullado y arrastrando la bici. Se me hace interminable, pero disfruto de los caminos inverosímiles rodeados de granjas de cabras y cerdos; de los pueblos remotos donde el tiempo pasa a otra velocidad y de sus gentes. Para todos tengo algún chascarrillo y ellos reflejan admiración por nuestro esfuerzo.

Llega el sector carrera. A trancas y barrancas, unas veces corriendo y otras andando, hago la mayor parte del recorrido. En el último pueblecito la gente me anima y me veo con alas. Los últimos 100 metros son un gran sprint. Cruzo la meta dando un gran salto y alzando el puño al aire. Termino el sprint y me tiro al suelo dando vueltas. La poca gente que sigue ahí (los voluntarios) me aplauden y me siento el campeón.

Para terminar, relax y más chascarrillo con todos los triatletas y voluntarios que me muestran simpatía.

Queda la vuelta, el regreso "triunfal". Es aún temprano, las seis de la tarde, cuando llego al club. Con las marcas de la batalla (el dorsal rotulado en brazos y una pierna y los rasguños), tengo que explicar a todos los conocidos y familiares mi aventura...; miles de risas más...

La luna cada vez más llena. Ahora la veo en otro lugar. Es una luna nueva y está seria y triste. ¿Será ésta la que me acompañe y me guarde?

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4 comentarios:

  1. Hola, Lucano, no nos conocemos, soy Rafa Conejo de CT Camaleón. Para no aburrirte, solo felicitarte por tu crónica, ese es el camino a TU gloria, disfrutar y poder mostrarnos a todos tus maravillosas sensaciones. Sigue asi y medita si lo que has experimentado es con un sprint imagina un IM.

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  2. Muchas gracias Rafa. La verdad es que correr un ironman es uno de mis objetivos vitales ahora mismo. Ayer fue mi tercer triatlón y me enamoré de este deporte definitivamente. Preciosa la Sierra de Aracena. Recomiendo a todo el mundo visitarla y perderse en sus aldeas y caminos y llegar al pantano; precioso y espectacular estar allí.

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  3. Un placer saludarte a través de la red Lucano, soy Luis Manuel (C.D. Los Botellines), y también tuve el gustazo de compartir esas sensaciones que tan bien has expresado en tu crónica de la prueba. También tengo ese objetivo del Ironman en la sesera, pero por ahora lo que me pide el cuerpo es descanso. Saludos desde Dos Hermanas.

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  4. Gracias. La verdad es que esto es fantástico: como dice Punset. Deporte, naturaleza, internet, red, comunicación... y sólo falta el rock and roll ¿no?.

    Pronto nos veremos en otra prueba y ya sabrás quien soy a no ser que me salgan imitadores, lo cual sería genial.

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