jueves, 7 de julio de 2011

Princesas y otros cuentos.

Hoy he paseado y corrido por la mañana, he ido a la pisicina y a nadar por la tarde y luego he jugado al ajedrez en el club. He vuelto a casa y ya cansado he caminado desde el aparcamiento a mi casa.

Estamos de vacaciones y no podéis ni imaginar la cantidad de princesas que he visto. Chicas de alrededor de 18 años preciosas, con las que sólo cruzar una mirada hace que la tierra parezca detenerse.

Luego pienso y me entristezco porque mucha de ellas terminarán estrellándose con la realidad por querer ir demasiado rápido o por confiar en iconos que no son más que instrumentos de un sistema diabólico que controla a los jóvenes haciéndoles creer que lo están transgrediendo.

Lo que se viola o transgrede son los principios o valores más básicos y las consecuencias son infravaloradas porque muchas princesas terminan creyendo que los cuentos no se escribieron para cumplirse sino para engañarse.

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