jueves, 14 de julio de 2011

Bodysurf

Me despierto a las 4 am. Siento que necesito descargar mucha fuerza. Lo siento en todo; todo, todo, todo mi cuerpo.

Me dirijo al ordenador y lo enciendo. En pocos segundos escucho la música de bienvenida de ubuntu y doy gracias a todos los que hacen software libre.

Parte de mi cuerpo ya está más relajada. Recuerdo aquellos veranos eternos en el mar. Esas vacaciones familiares que tantos recuerdos generan; que tantos gigas de memoria ocupan. Imposible. Obsceno utilizar términos informáticos o científicos cuando nos referimos al ser humano.

Maravillosas aquellas días; mañanas y tardes, eternas, de mar revuelto. Yo surfeaba las olas usando solo mi cuerpo (http://www.youtube.com/watch?v=iwvIyJfsvJ0). Ejecutaba maniobras que llegaban a ser inverosímiles. Esquivaba bañistas despitados y dibujaba sonrisas en otros que no podían creer que pusiera mi vida, o al menos mis huesos en juego. Yo desafiaba al mar. Lo miraba cara a cara. Le decía:

-¿Estás furioso?. No parece que lo estés mucho ¿eh?. ¿Es que no sabes hacerlo mejor? Fíjate. Yo juego con tu furia. Salgo del agua con ella. Me muevo a gran velocidad. Te domino. Te cabalgo. Y tú no haces más que mandarme olas iguales. Me aburres. Llevo ya 4 horas. Corriendo desde la orilla para pillar la ola siguiente.

En fin. Luego encima, cuando me apunto a un triatlón, tengo que escuchar a los que tienen años de experiencia decir que yo acabo de empezar a hacer deporte. Que soy un novato.

JAJAJAJJAJAJAJA (UMA-UMA)

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