domingo, 12 de junio de 2011

El regreso a dragones y mazmorras.

¿Recordáis la serie de dibujos animados "Dragones y mazmorras"? Los más jóvenes pueden mirar en wikipedia.

Esta serie que nos fascinaba tanto tiene más miga de lo que yo nunca, hasta hace poco que me volví loco, había pensado.

Fijaos: unos jóvenes inocentes, una pandilla de chavales sanos y deportistas se lo está pasando bien en un parque de atracciones. Esto recuerda a nuestra infancia. Todos hemos sido bebés más o menos felices, o al menos sin preocupaciones serias, o por decirlo mejor, con todo dado (como los pajarillos). Es cierto, que en algunos países con necesidades básicas sin cubrir, hasta a los bebés les cuesta sonreir.

A continuación, los jóvenes atraviesan un portal hacia otra dimensión y aparecen en el mundo fantástico (la vida de los adultos) llena de seres extraños (adultos qu pueblan el mundo, convertidos en zombis, monstruos, buenos y malos). Todos los adultos hemos sido zombis alguna vez (unos incluso de adolescentes) y en ocasiones hemos abierto los ojos y despertado, pero hemos vuelto a dormir.

Lo que más miga tiene es que el amo del calabozo les dio a cada uno el poder que quizo. Y yo me pregunto, ¿quién es ese amo?, ¿quién se ha  creido para elegir el poder de cada uno?, ¿y si yo quiero ser acrobata, arquero y mago?, A lo mejor por eso no salían nunca del mundo fantástico y no regresaban a una realidad que les robaron.

En la vida real las fuerzas del mal también se ocultan entre las sombras y ¡no entre las personas! , porque las personas somos animalitos; ni buenos ni malos. Somos así de naturales. Somos todos entrañables, sólo hay que conocernos, pero a veces hay personas a las que la vida les ha hecho mucho daño...

Los humanos nos comportamos como leones que pelean pero con sentimientos. Nos queremos, nos odiamos, nos confundimos, nos equivocamos, luchamos, lloramos, quitamos, damos, perdemos, ganamos, bailamos... Pero ¿sabéis qué es lo peor que le puede pasar a un niño?...

Volverse adulto y dejar dejar de vivir en este parque de atracciones, en este paraíso que no vemos porque cuenta la leyenda que un día comimos del fruto prohibido.

¿Podéis creerlo?

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