viernes, 3 de junio de 2011

25 de Mayo de 2011. Peor que una cárcel.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el miércoles 25 de Mayo de 2011 a las 0:01h. 

En estos momentos me encuentro hospitalizado en la planta de psiquiatría del hospital Virgen Macarena de Sevilla. Se trata de un ingreso involuntario (es decir, en conra de mi voluntad como siempre). El motivo, las numerosas llamadas de los vecinos del edificio donde vivo de alquiler a la policia; quejándose, con toda la razón del mundo, del jaleo y escándalo que estaba formando el día 16 de mayo por la mañana temprano (entre las 7 y las 8 de la mañana).

Los escándalos eran fruto del estrés, causado entre otros factores por:

-Mi enamoramiento, no correspondido, de una rubia maravillosa.
-La elaboración de mi tesis doctoral.
-El mal funcionamiento de la virtrocerámica, que apenas calienta (mejor el gas natural a partir de ahora).
-El deterioro de mis relaciones familiares después de decirles que había dejado la medicación.
-El deterioro de mis relaciones con mi jefe, causado por los anteriores agentes estresantes (efecto bola de nieve, ¿lo véis?). (a 3 de junio mis relaciones con mi jefe están normalizadas)
-Los escrementos de los perros de los vecinos. Seguro que en su casa está todo muy limpio.
-El  conserje del bloque, que no paraba de hacer ruido; y cuando salí a pedirle silencio, me ordenó volver a mi casa. ¿Pueden creerlo?. Al negarme se dirigió como un loco al apartamento de la presidenta de la comunidad diciéndole -un hombre muy lista-. Listo, dije yo. (el conserje es marroquí).
-El cansancio después de participar en el aquatlón.
-la soledad, fruto de mi carácter difícil y mil cosas más cuyo orden e influencia son difíciles de sopesar.

¿Son suficientes motivos? ¿Recuerdan el episodio de los Simpsons en que Ned Flanders pierde el control?; pues más o menos así, aunque creo que más gracioso.

Evidentemente, la causa última es haber dejado la medicación. Conclusión: DEJAR LA MEDICACIÓN ES PELIGROSO; porque los psiquiatras, y/o la sociedad encontrará facilmente motivos para temerte o temer que te hagas daño a ti mismo o a cualquiera.

Sin embargo, esta conclusión no es la "moraleja" última de estas líneas.

Estoy convencido de que, si no hubieran habido llamadas a la policia, o si la policia me hubiera llevado a pasar el día y la noche (o una par o tres o una semana) en el calabozo, el problema se hubiera resuelto más limpiamente que con un internamiento y medicación que ahora estoy obligado, por ley, a tomar, por no hablar de los 15 ó 30 días que me quedan por pasar aquí y del estrés que supone estar en este lugar que sigue siendo peor que una cárcel; a pesar de las mejoras respecto a hace 14 años.

-¿Peor que una cárcel?
-Sí; porque aquí estamos encerrados, sin un patio al que salir, con pacientes que roban a otros pacientes; con alguno que defeca en tu habitacióny esparce el regalito por todas partes mientras tú estás viendo la tele. Y peor que una cárcel, porque la sociedad admira y respeta más a un ex-presidiario que a un "enfermo mental".

En fin, que la cosa es muy compleja, y de momento, los psiquiatras siguen podando la rama de la psicoterapia y subiéndose a la lucrativa rama de la farmacología.

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