jueves, 30 de junio de 2011

Mi película

Primero supistes que me volvías loco. Cómo no iba a volverme loco al ver tu sonrisa, tus ojos, tu pelo, tus andares graciosos y tu hablar más todavía.

Me despachaste con maestría, dejando las cosas claras, me tendiste la mano de la amistad y pronto intuiste que yo no quería eso contigo. Diste un paso hacia atrás como era debido y yo en mi interior iba derramando pequeñas lágrimas que a veces se desbordaban mansamente. Pero el agua es un medio perfecto para no contagiarte mi dolor. Día a día sacaba partido a este juego de pasión, dolor, esperanzas y lágrimas que se enjugaban con el eco de tu voz y tu silueta.

Cuando me sentí acorralado, di una voltereta y tú te asustaste. No eran las formas, pero siempre me sentí sin valor o fuerzas para intentarlo de otra manera.

Me vi y me veo perdido con la mente llena de pasajes de unos versos que te di y con el corazón tratando de echar todas esas pequeñas lágrimas, pero esta vez como si fueran un torrente que me ayude a escapar de este amor.

domingo, 12 de junio de 2011

El regreso a dragones y mazmorras.

¿Recordáis la serie de dibujos animados "Dragones y mazmorras"? Los más jóvenes pueden mirar en wikipedia.

Esta serie que nos fascinaba tanto tiene más miga de lo que yo nunca, hasta hace poco que me volví loco, había pensado.

Fijaos: unos jóvenes inocentes, una pandilla de chavales sanos y deportistas se lo está pasando bien en un parque de atracciones. Esto recuerda a nuestra infancia. Todos hemos sido bebés más o menos felices, o al menos sin preocupaciones serias, o por decirlo mejor, con todo dado (como los pajarillos). Es cierto, que en algunos países con necesidades básicas sin cubrir, hasta a los bebés les cuesta sonreir.

A continuación, los jóvenes atraviesan un portal hacia otra dimensión y aparecen en el mundo fantástico (la vida de los adultos) llena de seres extraños (adultos qu pueblan el mundo, convertidos en zombis, monstruos, buenos y malos). Todos los adultos hemos sido zombis alguna vez (unos incluso de adolescentes) y en ocasiones hemos abierto los ojos y despertado, pero hemos vuelto a dormir.

Lo que más miga tiene es que el amo del calabozo les dio a cada uno el poder que quizo. Y yo me pregunto, ¿quién es ese amo?, ¿quién se ha  creido para elegir el poder de cada uno?, ¿y si yo quiero ser acrobata, arquero y mago?, A lo mejor por eso no salían nunca del mundo fantástico y no regresaban a una realidad que les robaron.

En la vida real las fuerzas del mal también se ocultan entre las sombras y ¡no entre las personas! , porque las personas somos animalitos; ni buenos ni malos. Somos así de naturales. Somos todos entrañables, sólo hay que conocernos, pero a veces hay personas a las que la vida les ha hecho mucho daño...

Los humanos nos comportamos como leones que pelean pero con sentimientos. Nos queremos, nos odiamos, nos confundimos, nos equivocamos, luchamos, lloramos, quitamos, damos, perdemos, ganamos, bailamos... Pero ¿sabéis qué es lo peor que le puede pasar a un niño?...

Volverse adulto y dejar dejar de vivir en este parque de atracciones, en este paraíso que no vemos porque cuenta la leyenda que un día comimos del fruto prohibido.

¿Podéis creerlo?

Mi fuerza mi alma y mi corazón.

¿Qué puede detener a la fuerza, al alma y al corazón de un ser humano?. ¿Qué puede interponerse entre lo mas grande y fuerte del mundo y el destino?. ¿Qué tormenta puede tumbar al deseo más puro?. ¿Qué instinto puede manchar a la brisa más limpia?. ¿Qué miedo puede vencer al valor más sincero?. ¿Qué energía puede brotar de la fuente de la victoria?. ¿Qué hace que el mundo gire?. ¿Qué hace que el sol caliente?. ¿Qué hace que el mar se mueva?. Yo lo sé y no tengo dudas...

sábado, 11 de junio de 2011

La historia del día de ayer (el 10 de Junio de 2011) (parte 2)

Viene de   parte 1
...

Pasé por el club y hablé con uno de los conserjes y con el responsable de mantenimiento. Les expliqué todo lo que sucedió tres semanas atrás. Les expliqué también el motivo por el que mi padre y mi familia junto con los psiquiatras me asfixian desde que tenía 17 años hasta ahora que tengo 31.

Fui a la facultad, estuve trabajando tres horas (de 10 a 1 pm), intentando retomar mi tesis doctoral, aunque ahora me cuesta un poco. Volví a casa a almorzar. Escribí un poco en el blog después de comer un magnífico bocadillo de chorizo campofrío con tomate natural. Dormí la siesta dos horitas espléndidas con una deliciosa brisa que entraba por la ventana y acarciaba mi cuerpo. El silencio y la tranquilidad me sumieron en un dulce sueño. A las 5 pm desperté y me arreglé. Fui a firmar el contrato de mi nuevo piso. charlé amigablemente con los empleados de la agencia y con el dueño de mi nuevo piso.

Después me dirigí al club y nadé. Fui a casa, cené, escribí un poco en el blog y salí a dar una vuelta por el centro. El resto...; el resto es otra historia.

La historia del día de ayer (el 10 de Junio de 2011) (parte 1)

Hoy (11 de Junio) me dolía todo el cuerpo al levantarme de la cama. Ayer fue un día muy completo. Me levanté a las 7 y media de la mañana y me puse un chándal y unos botines reebock blancos pijillos. Salí a la calle y compré pan (dos vienas y un mollete), leche, un paquete de galletas, una cebolla y una cabeza de ajo (me gusta hacerme el sofrito para los espaguetis). Volví a casa (dentro de 4 días me mudo a otra) y me preparé el desayuno: un mollete tostaíto con aceite de oliva virgen extra oleoestepa, tomate natural y un poco de ajo "refregao". Complementé con un par de galletas de coco y un vaso de leche puleva.

Una vez repuestas las pilas (a las 8 y cuarto), dudé entre salir con la bici un poco o ir al club deportivo y cultural privado del que soy socio para aclarar un asunto antes de ir a la facultad.

-¿Qué asunto?

Pues resulta que hace tres semanas (en torno al 15 de mayo, recuerdo que era el día de luna llena) estuve "tirándole los tejos" a la monitora de natación de los niños del club. Para ello, intenté llamar su atención e hice extravagancias o payasadas tales como jugar con una pelota de fútbol dentro de la piscina (sin dar pelotazos, que conste). Alguna mente privilegiada (oséase, un socio cualquiera de ese club) pensó que lo que yo estaba haciendo suponía una amenaza para no sé quién ni por qué. Porque resulta, que esa mente no se dirigió a mí y me explicó que lo que yo hacía no era oportuno (que lo admito) sino que se acercó al conserje y anónimante, hizo acopio de valentia, y le susurró su preocupación.

La cosa no acaba aquí. Hace doce años (cuando yo tenía 19 años) tuve un encontronazo con otro chaval acerca de una pelota de fútbol que me habían quitado (ver la entrada Mi historia (parte 2)). Bien; pues desde entonces mi padre, con todo su amor, ha advertido a determinadas mentes privilegiadas de ese club de que ante cualquier mínima salida de tono por mi parte en ese club, él (mi padre), sea avisado inmediatamente. Y fue así como cuando yo intentaba decirle a esta chica lo mucho que significaba para mí, mi padre y mi hermano mayor (9 años mayor que yo) hicieron acto de aparición para, con todo su amor, mantenerme bajo control y en un momento dado llevarme a un ingreso involuntario en una planta de psiquiatría (lugar peor que una cárcel, lleno de almas desamparadas por la conciencia de la sociedad).

Tras este lapsus, sígamos con la historia del día de ayer.

-¡Vale!, sigue, que estaba interesante.

Pasé por el club y hablé con uno de los conserjes...
...

Sugue en     parte 2

viernes, 10 de junio de 2011

Video de una ex-empleada de la industria farmaceútica.

Excelente video (aportado por un comentario anónimo a la entrada "Mi historia" de este blog). En él, una ex-empleada de la industria farmaceútica describe las irregularidades en los planteamientos "científicos" de las industria. Planteamientos, según la autora del video, dirigidos por intereses económicos.

Hace mención especial a los medicamentos para "enfermedades mentales"

http://www.youtube.com/watch?v=RJfa8Zt_eQI

¿Cuándo?

Cuando nuestras tripas hablen. Cuando las entrañas se revuelvan. Cuando nuestros nervios griten y nuestras conciencias callen. Cuando nuestros amigos vuelvan. Cuando el bufón descanse. Cuando los ricos cobren y los pobres ganen. Cuando la batalla comience y la guerra acabe. Cuando los que mandan quieran y los que puedan valgan. Cuando el vicio se canse y la belleza se despierte. Cuando el humano llore y el villano se lamente. Cuando los héroes se reunan y los malditos se peleen. Cuando los maestros aprendan y los hombres crezcan. Cuando nuestra piel se curta y nuestra mente se aclare. Cuando el agua nos limpie y el sol nos ilumine. Cuando la mañana nos despierte y la noche nos guarde. Cuando los que susurran se atraganten y los que sepan guarden silencio. Cuando la verdad se vea y el hipócrita se manche. Cuando todo se aclare y nada se pierda. Cuando el virtuoso gobierne y el inepto descanse. Cuando los instintos se controlen y el amor se desborde. Cuando las escaleras suban y los mitos bajen. Cuando las estrellas nos guíen y la locura termine. Cuando la paciencia nos venza y la pasión nos acaricie. Cuando los expertos se aseguren y los inexpertos no se engañen. Cuando los vigilantes duerman y los soñadores bailen. Cuando la maldad se amarre y la bondad tenga alas.Cuando los poetas se expliquen y la música se comprenda. Cuando mil palabras más sean un millón de motivos menos, entonces; entonces el mundo sería un lugar mejor.

jueves, 9 de junio de 2011

Gracias

Son ya 700 las veces que mi blog ha sido visto. En España, Estados Unidos, Reino Unido, México, Alemania, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

Gracias a todo el mundo por leerme y mil gracias a los que me escuchan y se sienten ayudados.

Me han dado el alta ¿definitiva...? (parte 2)

.... (viene de la parte 1)

Lucano sale del hospital con su carta de alta y sus recetas. Después de sellar la receta (determinados medicamentos son muy caros y sólo los receta el psiquiatra), decide ir a la farmacia más cercana para adquirir estas mágicas pastillas que arreglan o alivian los nervios, inclusos los que el psiquiatra o la familia te revuelven.

Sin embargo, ante el estupor de Lucano, en ninguna de las tres farmacias consultadas hay tales pastillas (Seroquel 300 mg liberación prolongada), ni siquiera en los almacenes. Hay otras, genéricas pero no de liberación prolongada; con otras dosis. Una pena para la compañía que las produce ya que la seguridad social se hace cargo del 99% de su coste (más de dos euros por pastilla). ¿Se imaginan que fueran un placebo?, ya estoy delirando...

¿Cómo se le pudo ocurrir a Lucano tirar estas pastillas tan valiosas a la basura? ¿Con la de necesidades que hay en el mundo? Normal que el pobre esté ahora como un yonki buscando en la basura. Estas pastillitas son oro puro y hay que administralas muy bien. Y que no se me ocurra dejarlas, que no hay medicamento que alivie el mono después o ¿hay algo?, ¿cuál es la droga más fuerte...?

Me han dado el alta ¿definitiva...? (parte 1)

Jueves.
9 de Junio de 2011.
1:02 pm hora zulú.
Casa de Lucano.

Lucano se encuentra en la cocina. Ha llegado hace poco. Se ha quitado la camisa y las zapatillas y se ha puesto las babuchas. Deja ver su sexy torso desnudo a través de la ventana.

Pero Lucano esconde algo. Está rebuscando entre la basura. Entre pieles de plátanos, restos de tomate, bolsas de plástico (lo siento por los que reciclan) y envoltorios de diferentes esquisitesen (chorizo, choped de pavo, carne de membrillo...). Lucano encuentra algo, lo coge y con alivio lo mira. Se trata de una bolsita de plástico con parte de la medicación que tiró la noche anterior...

-UN MOMENTO. ¿Ha dejado la medicación?
-No, sólo 100 mg de quetiapina de un total de 700 mg prescritos. Por iniciativa propia tomó una pastilla de 200 mg que tenía del tratamiento anterior y se había deshecho de la pastilla de 300 mg que ahora vale su orecio en oro.
-mmmmm... Malamente hecho. Pero sigue con la peli.
-Vale.

Lucano piensa que con esta pastilla tendrá para un día más y poder abandonar esta droga paulatinamente. Poco después encuentra comprimidos de noches anteriores. Como el pobre vive solo, tarda mucho en llenar la bolsa de la basura.

Ahora es el momento de hacer un flashback...



Jueves.
9 de Junio de 2011.
10:50 am hora zulu.
Planta de psiquiatria del hospital "dale a tu cuerpo alegría".

Lucano habla con su médico. Lleva los mismos pantalones vaqueros Pepe Jeans que en la escena anterior. Una bonita camisa de cuadros de colores raros (medio verde, medio grises y medio azules), unas zapatillas Converse sin cordones, a la última moda, gafas de sol colgando del cuello de la camisa y una gorra blanca sin marca (inserte aquí su anuncio) en la mano. Reloj casio F-91w en la muñeca izquierda.

Lucano y su médico discuten de temas tan "dispares" como el origen de la "enfermedad mental", de si ese nombre es el más adecuado para una enfermedad nerviosa, de ¿quién es el que pone o se pone (já) el estigma?... La cosa se va calentando ante la atenta e inocente mirada de una joven y atractiva psicóloga o aspirante a psiquiatra (imposible determinarlo a simple vista), en cualquier caso, con una reluciente e impecable bata blanca. Lucano está pletórico y siente como el médico se acorrala a sí mismo y termina hablando de la necesidad de que personas como yo estén bajo control. Ha caído en su propia trampa.

Felizmente, Lucano recibe la carta de alta.

-Pero, ¿cómo es que un pletórico Lucano acaba rebuscando, de rodillas, en su propia basura?
-No sea impaciente, tome algo y vuelva. NO, NO!! siga por favor.

-De acuerdo

....
(parte 2)

miércoles, 8 de junio de 2011

Guía para sobrevivir a la tortura de la consulta con un psiquiatra.

 Dejo un enlace con consejos magníficos (un poco duros algunos) para sobrevivir al psiquiatra.

http://robinsonesurbanos.org/node/5021

La felicidad ¿es un maquillaje?

Si es así, entonces somos libres de escogerla. El barro es gratis y nos podemos maquillar con él.

Sin miedo, las calles se confunden con el cielo y somos capaces de "volar" como un águila y superar los obstáculos que aparecen, al menos eso es lo que yo siento. Podemos "volar" como pájaros que ágilmente rectifican la trazada y ejecutan espectaculares maniobras ante una dificultad o amenaza.

Pensar que la felicidad es efímera, que no podemos alcanzarla, no es más que un falso mito. Es un recurso, fruto de nuestra desesperación cuando sentimos que nos "cortan las alas" por cualquier motivo. Decir que la felicidad es efímera es tratar de agarrar a aquellos que intentan "despegar", como brazos que te agarran al intentar salir de un agujero.

Para ser feliz, no hay que aferrarse a nada material, porque todo lo material se estropea y tarde o temprano pierde su valor. Eso sí, debemos respetar y cuidar la materia más sagrada que tenemos, nuestro propio cuerpo. Alimentarlo bien, y alimentar también la mente con comida para el pensamiento (food for thoughts).

¿Que la energía se acaba y tendré que pagar las consecuencias?. No, no se acaba, la energía se obtiene del exterior, y se digiere en nuestro interior. El sol brilla con fuerza, el viento sopla con fuerza, las olas golpean con fuerza, el agua cae con fuerza,  los pájaros vuelan alto y cantan con fuerza, los rayos golpean con fuerza, en ocaciones más de una vez en el mismo sitio. Estamos rodeados de fuentes de energía, que tomamos con nuestros sentidos y dan gusto a nuestros pensamientos. ¿Habéis visto nacer al río Guadalquivir?.

Quien crea que la felicidad es una ilusión o que siempre se acaba, ése; ése es un iluso. Cada mañana sale el sol. Lo ha hecho durante más de un billón (un millón de millones) de veces. Creo que se ha ganado nuestra confianza.

Cada vez que caemos, debemos levantarnos y tomar una "bocanada" de energía. Seguir "agitando las alas", porque el viento tampoco se acaba. Seguir dando pasos, haciendo de cada instante un reto y al mismo tiempo que a cada paso crucemos una meta.

Nadie, en absoluto nadie, tiene derecho a decirnos que nos vamos a estrellar. Nadie es quién para convertirse en vidente y ponernos límites o restricciones o privarnos de la libertad si no cometemos ningún delito. Para llamarnos enfermos y asustarnos, para vestir de blanco y hacer de un veneno una poción mágica. Nadie debe nunca decir a nadie lo que es capaz de hacer o no hacer, porque el ser humano no tiene límites, como un electrón en física cuántica.

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martes, 7 de junio de 2011

En el límite del bien y del mal.

En las películas de Hollywood suele haber un bueno y un malo (por no hablar del 99.9% de las películas y dibujos para niños). La religión inventó a Dios y al demonio y les dio papeles bien definidos (el héroe es el amigo de Dios y el villano es el amigo del demonio).

Algunos individuos se entregan a la maldad justificándose en la maldad que paradójicamente el bien les ha hecho. Es decir, que el simple hecho de creer en la bondad genera despojos malvados que han de recurrir a la confesión o la expiación de sus faltas para volver al club de los buenos.

Aunque algunos creen haber superado el infantilismo religioso y se vanaglorian de no creer en nada, la verdad es que en el fondo, o muy en el fondo, de sus cabezas sigue existiendo una dicotomía entre buenos y malos cuyo origen no se remonta al origen de ninguna religión, sino al origen mismo del ser humano como animal con instintos o como ser supremo de la creación. En el primer caso las armas del bien y del mal eran las garras y los zarpasos (como una camada de leoncitos que juegan y se pelean; o una camada de humanos...) y en el segundo las armas fueron hechas de metal y finalmente de palabras; algunas elegantemente depositadas por Dios en libros sagrados.

Tanto como animal como como ser racional, el ser humano ha sentido instintos como la venganza o el odio que se han considerado negativos en muchas culturas y más en las más modernas. Estos instintos se han marginado por el supuesto bien de la mayoría y del propio individuo.

Entonces tuvieron que aparecer leyes y jueces y canónicos y religiosos para que las civilizaciones pudieran prosperar, a costa de obreros; y esclavos que no eran ni siquiera considerados personas, y en la actualidad a base de "mileuristas". El alejamiento de estos estamentos respecto de la mayoría de los individuos siempre terminó generando tensiones que acabaron con estas sociedades prósperas (también la guerra entre pueblos).

En definitiva, pretender establecer unas pautas de conducta o unos valores es inútil y solo puede estar enfocado, después de tantos intentos fallidos, a obtener poder, control y placer por parte de una minoría que no es consciente de lo enferma que está.

Como diría aquél, "I just believe in me".

Dos melocotones por 80 céntimos. De locos.

...y un paquete de patatas fritas por 50 céntimos.

Lo bueno es barato en realidad. El coste de producción de la fruta es mucho menor que el de productos de la industria alimentaria. Todos sabemos que son los intermediarios los "culpables" de que productos frescos, y sobre todo la fruta, sean tan caros.

Los medios de comunicación son muy eficaces a la hora de "denunciar" estas contradicciones, sin embargo, lo único que consiguen es sumir a la población en un estado de apatía que hunde al más valiente. Son tantas cosas... Tantas cosas que están mal que, ¿para qué quejarse?

Nosotros, la mayoría, somos "pobres criaturitas" que no podemos hacer nada. "Dadle al César lo que es del César" diría alguno. Pero entonces, ¿quién es el culpable?, ¿los politicos?, ¿los grupos de presión?, ¿o los de prisión?

Yo diría que la culpa no es de nadie. Es la culpa de la ignorancia, de la dejadez, de la adoración al dinero (hay que mantener una familia, pagar los mejores estudios...). Sin embargo, los políticos tienen las llaves y como profesionales de la política su deber es arreglar estas cosas poco a poco. Que no me venga el telediario diciéndome que los expertos recomiendan que tengo que tomar cinco piezas de frutas o vegetales al día y que evite fritos cuando mi sueldo no da para más. ¿No hay leyes que regulan el precio del pan?. Entonces, que regulen también los precios de la fruta para que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes como los suyos, o que los sueldos se equiparen a la producción.  ¿Quién es el enfermo mental ahora?, ¿quién es el esclavo?.

lunes, 6 de junio de 2011

Mi historia (II)

La primera parte acababa conmigo totalmente deprimido después de haber saboreado la libertad de la euforia y una vez estabilizado haber sido ingresado y forzado a tomar medicación abusiva en Febrero de 1998. Con la Ziprexa primero y el Risperdal después, llegué a pesar casi 100 kilos, midiendo 1.75 m. No tenía ganas de hacer deporte ni de levantarme por las mañanas. Dejé de ir al instituto hasta el curso siguiente en que repetí el último curso antes de la universidad (el COU). Empecé terapia con un psiquiatra psicoterapeuta que costaba un dinero importante a mis padres (ellos siempre quisieron lo mejor para mí, pero...). Este psiquiatra me redujo la medicación gradualmente. Cuando empecé el curso comencé a recuperar el ánimo. Se me permitió volver a escuchar la música de Ozzy Osbourne (mi madre me había escondido los discos y sólo cuando el médico lo creyó oportuno se me dio permiso para volver a escucharlos, aunque me sabía la letra y la música de memoria).

Durante ese curso aprobaba con las máximas calificaciones con poco esfuerzo. Conocí compañeros fantásticos con los que ya casi no mantengo contacto, en parte por las depresiones posteriores (siempre causadas por los internamientos o la medicación más que le pese a los psiquiatras que me quieren hacer ver que eran naturales), que te hacen alejarte de todo el mundo.

Llegué a la selectividad pletórico de ánimo. Las "heridas" de hacía año y medio parecían curadas. No se me ocurrió entonces que lo pasado año y medio atrás volvería a repetirse. la verdad es que durante todas mis depresiones, parte de mí deseaba volver a estar eufórico y siempre he confiado en que esa euforia podía ser el preludio de  un crecimiento personal sin necesidad de llegar a una depresión. Durante las euforias las sensaciones son muy intensas y difíciles de describir.  Sientes que la vida te sonríe y hay motivos tangibles para pensarlo (al menos en mi caso). Además, en mi caso va siempre acompañada de un gran estado de forma.

En la selectividad lo pasé bien. Al haber repetido curso y tener buena media en el bachillerato, pude relajarme y sacar la nota que necesitaba para entrar en medicina (aunque luego dejara esa carrera nada más empezar). Cuando acabó la selectividad (Junio de 1999) sentí un gran alivio. Un año antes había visto con envidia sana como todos mis compañeros la hacían y estaban ya en la universidad. Con estos compañeros seguía manteniendo contacto, aunque poco a poco estos contactos fueron diluyéndose.

Llegaba el verano y por fin volvería a disfrutar de la piscina, la playa, el descanso, el deber cumplido. Pero nada de eso llegó con calma. A los pocos días después de la selectividadquedé con amigos del curso anterior y del nuevo para cenar y celebrar el final de la selectividad. Me rei mucho con ellos y bebí algo de alcohol (un par de tintos de verano) ya que no tenía nada de medicación.

Uno o dos días después se jugaba la final de la copa del rey de fútbol en Sevilla. quedé con amigos para ver el ambiente en el parque del Alamillo. Llegué un poco antes y di una vuelta alrededor del estadio. Vi como en una de las entradas repartían algo. Me acerqué y vi que se trataba de acreditaciones para personal eventual que trabajaría en los bares del estadio. Pasaron lista y quedaron algunos a los que no había nombrado. Estos les decían el nombre al encargado y éste les hacía sobre la marcha las acreditaciones. Cuando acabó con estos preguntó si faltaba alguien sin la acreditación. Entonces dije -¡yo!- y así pude colarme y ver el partido. Esto era lo que me faltaba para alimentar mi ego. Acababa de terminar la selectividad y ahora conseguí colarme en la final. Al día siguiente, sin haber podido dormir, salí de casa con un balón de fútbol dispuesto a llamar a cualquier amigo para jugar en algún parque. Como era natural, todos dormían (era domingo por la mañana). Entonces me dirigí al centro de Sevilla y me puse a darle pelotazos a la giralda en la Plaza del Triunfo. Después corrí con el balón por toda la ciudad dándole patadas mientras oía como la gente comentaba la habilidad con que lo conducia por las calles, haciendo paredes con bordillos y coches.

Por la tarde fui al club (la piscina) donde jugué al fútbol con los niños pequeños y lo pasé genial. Por la noche decidí darme un regalo y fui a cenar en solitario a una hamburguesería cerca de la catedral. Iba escuchando música de Ozzy Osbourne con un "walkman". Entonces fue cuando me convencí a mí mismo de que hacía año y medio podría haber "cogido el tren" que me llevara a ser futbolista profesional (hoy sigo pesándolo, con matices). Me derrumbé y me puse a llorar en la hamburguesería. El dueño muy amablemente me trajo una jarra grande de agua.

Llegué a casa casi al amanecer con la preocupación de mis hermanos y abuela (mis padres estaban de viaje) que no estaban acostumbrados a que yo trasnochara ni mucho menos en bañador.

Me acosté y dormí un poco. Al día siguiente volví a la piscina.En un descuido perdí el balón de fútbol. Pensé que me lo habían robado, auque después pensé que el conserje pudo cogerlo creyendo que estaba abandonado. El caso es que acusé a un chaval de unos 16 ó 17 años de ser el ladrón y le quité su balón. Hubo un forcejeo y tirones de camiseta sin llegar a las manos.

Ya en casa, con mi hermano mayor muy nervioso como era natural por todo lo sucedido esos días me di una ducha. Estuve un buen rato ya que necesitaba agua fría después de haber estado al sol en la psita de futbito. Mi hermano me pedía que saliera ya para cenar y yo me negaba pidiéndole más tiempo. La discusión por esta estupidez se acaloró y yo terminé dando berridos como un hombre lobo que se escucharon en todo el barrío y yo diría que más allá. Mi hermano llamó a mi psicoterapeuta y a una ambulancia y entro a la fuerza en la ducha y me sacó; después de una pelea en que nos agarramos por el cuello. Al final yo terminé ingresado y se repitió la historia (como más adelante); es decir, medicación abusiva forzosa, ingreso involuntario, ataduras a la cama, etc.

Estuve todo el verano deprimido. Empecé la carrera de medicina, pero no tenía fuerzas para ello. La dejé en una semana y decidí que el curso siguiente empezaría la carrera de física. En ese tiempo me dediqué a acudir a telleres de psicoterapia y a sacar el carnet de conducir. El siguiente "brote" sería en 2002. Continuará...
...
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Material en youtube

Hay muchos videos muy interesantes en youtube. Es curioso como se ha demonizado a los electroshocks en favor de la farmacologia cuando es posible que los primeros sean menos dañinos que los segundos pero más económicos.

http://www.youtube.com/user/sicofarsa
http://www.youtube.com/watch?v=-EDmLEpoDeY

domingo, 5 de junio de 2011

4 de Junio de 2011. Sacarle provecho a la vida.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 4 de Junio de 2011 a las 10:05 pm


Hoy (4 de junio) ha sido mi quinto día de permiso. El tercero de 12 horas (desde las 8:30 am hasta las 8:30 pm). Estos días están siendo muy rentables. Me dejo llevar por las circunstancias que se van presentando. Inicio el día con un plan, que cumplo, pero entre plan y plan surgen pequeños planes que llenan todo el tiempo (sin dejar de tener tiempo para descansar y relajarme) que hacen que cada instante tenga sentido. Como suele decirse, las piezas del puzle parecen encajar. Normalmente me obsesionaba con cumplir obligaciones o asistir a citas que preparo con mucha antelación. Cuando soy pesimista, suelo llegar muy temprano a los sitios. Ahora no me preocupo tanto por la puntualidad y disfruto pequeñas cosas que resultan útiles (sin dejar de ser puntual). Es precisamente cuando uno se olvida de todos los problemas cuando viene a la mente cuál es el mejor paso siguiente.


De momento los problemas que tengo que resolver o ya he resuelto son: encontrar un nuevo apartamento, limpiar y recoger el piso y poner la lavadora, preparar el desayuno y el almuerzo (hago la compra a diario nada más salir del hospital). También tengo tiempo para hacer deporte, escribir en el blog, mirar el correo electrónico, mientras veo la tele... La soledad tiene cosas buenas (la independencia) y  hay que saber aprovecharlas.

Pronto tendré que hacer frente a la "realidad". a las obligaciones del trabajo, a los problemas con mi familia (padres y herman@s), al reto de dejar la medicación y un posible enfrentamiento con los médicos y mi familia por este motivo. Al menos lo haré con la tranquilidad de saber que hay límites en la conducta que aunque en determinados momentos me parezcan cómicos, es mejor no sobrepasar y que debo mantener la calma en momentos difíciles y desconectar del estrés cuando éste te coge por el cuello.

Y lo principal, que soy como quiero ser y no como los demas desean que sea para su propia tranquilidad. Que si quiero ser serio lo seré y si no quiero no lo seré. Que yo decido cuando serlo o no serlo. Que todos tenemos altibajos y los míos son más grandes, pero puedo aprender a conducirlos y sacarle provecho a esto de vivir.







sábado, 4 de junio de 2011

2 de Junio de 2011. Buenas sensaciones.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 2 de Junio de 2011 a las 0:30h. 

 
Hoy he tenido el primer día de permiso en solitario. Las sensaciones han sido fantásticas. A pesar de tener sólo 4 horas por la mañana y 4 por la tarde (un "regalo" que no esperaba) el tiempo me ha cundido mucho. Tenía la sensación de que el reloj se paraba y aún actuando con calma tenía tiempo para hacer muchas pequeñas tareas. He cogido el coche, aunque no se lo he dicho al psiquiatra, ni éste me lo ha prohibido.

Siento como si hubiera nacido otra vez y la pesadilla que era mi vida, con tantos miedos e inseguridades parece haber acabado por fin.


En cualquier caso, el proceso no ha terminado todavía. Tomo bastante medicación para "mi gusto". Espero dejarla poco a poco con la ayuda del médico a ser posible, aunque con dudas acerca de si sus pautas son las más adecuadas.

reconozco que dejar la medicación ha sido peligroso, con momentos de autñentica desesperación. Pero una cosa es segura: si no hubiese tenido el valor de dejar la medicación y empezado a escribir este blog, ahora seguiría sumido en la depresión.

1 de Junio de 2011. Susurros de ignorancia.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 1 de Junio de 2011 a las 1:00h. 


Mañana tengo permiso para salir del hospital por mí mismo. Hasta ahora necesitaba que algún familiar o amigo me acompañara. Es la primera vez que en España tengo esta oportunidad (en Londres la tuve hace año y medio, pero esa es otra novela).

Estoy bastante entusiasmado, planeando los pasos a dar mañana para aprovechar al máximo las 4 horas de las que dispongo.

Son muchos los asuntos a resolver: el amor de una chica, encontrar nuevo piso al que mudarme (ni el casero ni yo queremos mantener el contrato, aunque hemos hablado por teléfono y no nos guardamos rencor), pagar el alquiler del mes que aún voy a pasar en ese piso, pagar una multa de tráfico antes de que pasen 20 días, nadar... Demasiados asuntos. Toca priorizar y mantener la calma.

El blog lo tengo desatendido. Tengo miedo de que esté hackeado; miedo absurdo quizás. También de que el coche no esté en su sitio o de que falten cosas en mi casa (paranoias quizás, que no vienen al cuento).

También tengo miedo de la medicación, de sus efectos secundarios como la somnolencia. Efectos que los psiquiatras, por arte de pseudociencia, convierten en síntomas de la "enfermedad", al igual que los efectos secundarios de dejar la medicación (síndrome de abstinencia).

Pero sobre todo, tengo miedo de que esta noche no pueda dormir por culpa de tantos pensamientos y retos. Miedo de que otra vez el destino se me escurra y vuelva a ser un zombi sobre el que recae toda la culpa de un pasado incomprendido y manchado por rumores y susurros de ignorancia.

28 de Mayo de 2011. Dormir a la fuerza.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 28 de Mayo de 2011 a las 3:00h. 

Sigo en esta "prisión". Sin poder salir a respirar aire de la calle, a andar, a sentir la libertad.


Es el primer día aquí dentro en que no puedo dormir. Tengo un compañero de habitación que no deja de roncar.


Lo más gracioso es que, en este hospital, los "enfermos mentales" no podemos pasar la noche en vela porque "por nuestro propio bien", tenemos que dormir. No se nos deja salir de la habitación, ni encender la luz porque molestamos al compañero. Sólo podemos salir para pedir más pastillas. Vamos, "pa volverse uno loco". He salido al pasillo a por agua (la del baño de la habitación sale caliente. El motivo: ni idea). Los celadores estaban dormidos y no me han visto, pero dos enfermeras se han quedado de piedra, yo diría que aterrorizadas, cuando han pasado por la sala en que me había sentado y me han visto despierto. Me han ofrecido media "pastillita" para dormirme y ordenado, so pena de atarme a la cama, que regresara a mi habitación y me durmiera.


Tiene "guasa" la cosa. Ahora, sentado en la taza del water, para no molestar al compañero, escribo estas líneas con un poco de sueño al fin. Supongo que será el sueño de la tranquilidad de saber que no me voy a callar ni una más.

27 de Mayo de 2011. El origen de la "enfermedad mental" (ii)

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el viernes 27 de Mayo de 2011 a las 1:00h. 

Llevo ya 11 días hospitalizado contra mi voluntad y obligado a seguir el tratamiento. La historia vuelve a repetirse y una vez más me surgen dudas de la conveniencia o no de seguir las pautas marcadas por mi psiquiatra de turno.


El origen de la "enfermedad mental", la causa, es un tema polémico. En primer lugar, según mi psiquiatra en el hospital, existen diferentes factores desencadenantes cuyos pesos son difíciles de establecer. Además, cada "enfermedad mental" es distinta. Recuerdo que uso el entrecomillado porque considero que lo que tiene sentido es hablar de enfermedad del sistema nervioso ("tener nervios" de toda la vida de Dios).

Mi opinión es que, al igual que enfermedades o cuadros clínicos crónicos causados por traumatismos en un determinado órgano del cuerpo humano, lo mismo ocurriría con enfermedades del sistema nervioso ("enfermedad mental"). La diferncia es que estamos en el límite "sagrado" entre cuerpo y mente; y los golpes pueden ser tanto físicos como experiencias traumáticas a lo largo de la vida de una persona.

Este punto de vista justificaría el empleo de medicación, ya que es innegable que en la cabeza de la persona con "enfermedad mental" puede existir un desequilibrio químico que provoque sufrimiento o euforias que en un momento dado puedan ser peligrosas, fundamentalmente para la propia persona enferma.

Pero este mismo punto de vista justificaría que la pscoterapia (indagar en esos golpes y "golpes" sufridos)  puede ser la clave para la cura que tanto repelus da a los médicos y a las farmaceúticas.

Finalmente, sería el tratamiento combinado (fármacos y psicoterapia) lo que podría dar mejores resultados, llegando a un estado de equilibrio en que no son necesarios más medicamentos.

Por tanto, sigo creyendo que la "enfermedad mental"; o al menos el trastorno bipolar, no es una enfermedad crónica en absoluto, sino un desequilibrio curable (como una herida) si se ataja con astucia y esfuerzo en lugar de con medicacón indiscriminada.

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viernes, 3 de junio de 2011

25 de Mayo de 2011. Peor que una cárcel.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el miércoles 25 de Mayo de 2011 a las 0:01h. 

En estos momentos me encuentro hospitalizado en la planta de psiquiatría del hospital Virgen Macarena de Sevilla. Se trata de un ingreso involuntario (es decir, en conra de mi voluntad como siempre). El motivo, las numerosas llamadas de los vecinos del edificio donde vivo de alquiler a la policia; quejándose, con toda la razón del mundo, del jaleo y escándalo que estaba formando el día 16 de mayo por la mañana temprano (entre las 7 y las 8 de la mañana).

Los escándalos eran fruto del estrés, causado entre otros factores por:

-Mi enamoramiento, no correspondido, de una rubia maravillosa.
-La elaboración de mi tesis doctoral.
-El mal funcionamiento de la virtrocerámica, que apenas calienta (mejor el gas natural a partir de ahora).
-El deterioro de mis relaciones familiares después de decirles que había dejado la medicación.
-El deterioro de mis relaciones con mi jefe, causado por los anteriores agentes estresantes (efecto bola de nieve, ¿lo véis?). (a 3 de junio mis relaciones con mi jefe están normalizadas)
-Los escrementos de los perros de los vecinos. Seguro que en su casa está todo muy limpio.
-El  conserje del bloque, que no paraba de hacer ruido; y cuando salí a pedirle silencio, me ordenó volver a mi casa. ¿Pueden creerlo?. Al negarme se dirigió como un loco al apartamento de la presidenta de la comunidad diciéndole -un hombre muy lista-. Listo, dije yo. (el conserje es marroquí).
-El cansancio después de participar en el aquatlón.
-la soledad, fruto de mi carácter difícil y mil cosas más cuyo orden e influencia son difíciles de sopesar.

¿Son suficientes motivos? ¿Recuerdan el episodio de los Simpsons en que Ned Flanders pierde el control?; pues más o menos así, aunque creo que más gracioso.

Evidentemente, la causa última es haber dejado la medicación. Conclusión: DEJAR LA MEDICACIÓN ES PELIGROSO; porque los psiquiatras, y/o la sociedad encontrará facilmente motivos para temerte o temer que te hagas daño a ti mismo o a cualquiera.

Sin embargo, esta conclusión no es la "moraleja" última de estas líneas.

Estoy convencido de que, si no hubieran habido llamadas a la policia, o si la policia me hubiera llevado a pasar el día y la noche (o una par o tres o una semana) en el calabozo, el problema se hubiera resuelto más limpiamente que con un internamiento y medicación que ahora estoy obligado, por ley, a tomar, por no hablar de los 15 ó 30 días que me quedan por pasar aquí y del estrés que supone estar en este lugar que sigue siendo peor que una cárcel; a pesar de las mejoras respecto a hace 14 años.

-¿Peor que una cárcel?
-Sí; porque aquí estamos encerrados, sin un patio al que salir, con pacientes que roban a otros pacientes; con alguno que defeca en tu habitacióny esparce el regalito por todas partes mientras tú estás viendo la tele. Y peor que una cárcel, porque la sociedad admira y respeta más a un ex-presidiario que a un "enfermo mental".

En fin, que la cosa es muy compleja, y de momento, los psiquiatras siguen podando la rama de la psicoterapia y subiéndose a la lucrativa rama de la farmacología.