miércoles, 10 de octubre de 2012

El origen de la "enfermedad mental". The origin of "mental illness".

Es fácil imaginar que un ambiente familiar tóxico puede afectar a la estabilidad emocional de una persona y ser el origen de crisis de ansiedad, estados depresivos y en definitiva la "salud mental" de un niño o adolescente. Es frecuente que en familias desectructuradas los jóvenes caigan en el abuso de drogas o alcohol o en actividades delictivas.

Pero ¿dónde está el límite entre un ambiente familiar tóxico y uno saludable?

En la psiquiatría actual, cada vez más medicalizada, no se ahonda en esta cuestión.

Cuando el ambiente familiar es cláramente tóxico, se interviene en mayor medida
pero cuando hay dudas, la tendencia es clara: la familia del enfermo, que puede tener la capacidad de decidir en casos de internamientos involuntarios debe quedar satisfecha. Es mucho más higiénico proceder de esta manera que agotar recursos y valioso tiempo en investigar la historia familiar.


Los psiquiatras diagnostican "enfermedades mentales" a partir de criterios subjetivos (entrevistas con pacientes, en ocasiones ya bajo los efectos de alguna medicación, o con familiares que tienden a ocultar que haya habido conflictos familiares serios).

Los familiares, ante la posibilidad de sufrir el alejamiento del "enfermo mental" abrazan a los médicos y al tratamiento y se convierten en cómplices de la caída del "enfermo mental" en manos de los psiquiatras. Por supuesto nadie niega que los familiares no quieran lo mejor para uno, pero ¿saben acaso los familiares qué es lo mejor?

Tras mi primera crisis con 17 años, que terminó en un ingreso forzoso y en medicación abusiva a la fuerza, nada volvió a ser igual. Se me cortó la posibilidad de "desplegar las alas" y cambiar mi personalidad. De acuerdo que hubiera sido un proceso traumático, pero estoy convencido que nada en comparación con lo que tuve que vivir. Con 19 años, medio recuperado de lo anterior, volví a sentir la fuerza que me empujaba a abrir las alas; y con 22; y con 25, pero todas acabaron en ingresos forzosos. Éstas veces, además con la dificultad de enfrentarme a unos familiares, con los que todavía vivía, completamente convencidos de que la medicación es mi única salvación. No voy a negar que mi comprtamiento fuera extravagante, pero si no incumplí ninguna ley ni puse en peligro la vida de nadie, ¿con que derecho se me somete a un castigo de semejante calibre?

Vives en una familia en la que todos te quieren pero nadie te escucha ni comprende. No tienes recursos económicos. Te enfrentas al control inquisitorial de los psiquiatras, que tienen el poder de encerrarte y medicarte contra tu voluntad. ¡Es tan aberrante!. ¡La situación que se vive es tan asfixiante!, que se desea abandonar la vida, y encima este deseo resulta ser un síntoma más de la enfermedad. La mayoría de la sociedad no es consciente de esto. Creen que los tiempos de la Edad Medía en los que existía la inquisición o la caza de brujas ya han pasado. Pero el poder de las empresas farmaceúticas es muy grande.

Jóvenes psiquiatras siguen formándose en esta escuela. No dudo que la mayoría tenga buenas intenciones. ¿Pero es que no se dan cuénta de la aberración que supone la práctica psiquiatrica actual?. Cuando un joven llega ante un psiquiatra por primera vez, sólo o en compañía de un familiar y recibe la primera pastilla tiene lugar la primera incoherencia. ¿Qué ciencia médica es ésta que basa el diagnóstico o decide el tratamiento farmacológico para un individuo que se supone que tiene una "enfermedad mental" en entrevistas con familiares? En primer lugar, no tiene sentido hablar de enfermedad mental. Hablen ustedes de enfermedad del sistema nervioso o del cerebro. ¿Saben acaso lo que es la mente? Desde luego, no es un lugar físico del que se pueda encargar ninguna ciencia seria. En segundo lugar, si consideran que el "trastorno mental" tiene su base en un proceso fisiológico dañado, pruébenlo. Y en tercer lugar, valoren más el poder de la psicoterapia. Es duro, pero si quieren ayudar a personas con problemas nerviosos o existenciales, se han equivocado de carrera. Han estado muchos años estudiando el cuerpo humano y ahora quieren extrapolar las prácticas de la medicina física a la mental, y lo hacen usando el calzador. Además, no sólo traen el lastre de una medicina física ya de por sí excesivamente medicalizada y movida por interese económicos; sino que en el caso de la psiquiatría, estos intereses son exagerados debido a los costes desorbitados de los tratamientos, de los que se hace cargo el estado. Ser psiquiatra es convertirse en un agente de control del estado y en tener el poder de decidir sobre la libertad de una persona. Supone tener la capacidad de convertir la vida de una persona en la vida de un zombi; y por supuesto la de ganar muchísimo dinero y viajar en primera clase a congresos por todo el mundo a costa de esto.

No es de extrañar que el perfil psicólogico de un psiquiatra sea cada vez más cuestionable.

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1 comentario:

  1. Ve a un abogado y paga a un psiquiatra para que haga un dictamen en plan: "recuperado sin posibilidad de recaída". A ver quién es el guapo que intenta incapacitarte de nuevo.

    Y por encima de todo, haz la pelota a tu familia y busca formas de ganar dinero. Buscate también un grupo de apoyo para desintoxicarte de las drogas psiquiáticas y que te ayudan a superar el trauma de estos matasanos.

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