sábado, 26 de noviembre de 2011

Una noche en Mazagón (2ª p arte)

Viene de la parte i

...Afortunadamente entro en un tienda de comestibles, compro una botella grande de AQUARIUS. Pregunto a una mujer por dónde están los excursionistas.... y resulta que ella era una de ellas. Me presenta a su marido y a los demás aventureros: dos chicas muy guapas (creo que solteras), una parejita de novios muy acaramelados y otros tres chavales muy simpáticos. Nos repartimos los 10 entre tres coches. A mí me tocó en el asiento de atrás del coche con el matrimonio. En el camino no dejamos de charlar de todo un poco. Se me hizo muy agradable. En la autovía, el coche de los chavales se puso en paralelo al nuestro y uno de ellos mostraba un espectacular canuto. Todos reímos.


Ya en la playa, cargamos con las neveras, sombrillas, toldos y sillas. Recorrimos un buen trecho para  evitar la zona más poblada de la playa. Se hace de noche. mientras unos montan el toldo, yo me dedico a tirar basura y plásticos abandonados.

Algunos valientes nos lanzamos al agua. Hay algo de oleaje y aprovecho para "bodisurfear".


Lo  que ocurrió a partir de entonces debe estar disperso por mi cerebro, cerebelo, espina dorsal y el resto de mi sistema nervioso.

Sin poder controlarlo, me convierto en una especie de caja de Pandora de las ocurrencias que hacían reír a todos. Encontré el escenario perfecto para canalizar la energía que un estado de ánimo "maníaco" necesita.


Damos un paseo por la orilla del mar. Había nubes y claros que dejaban ver el manto de estrellas y finalmente la luna.


Al regresar, vuelta a reír sin parar (al menos yo). Una de las chicas no reía tanto. Me pregunto qué se esconde, qué hay tras ese mutismo que llega a ser seductor.

Nos dormimos después de cenar. Por la mañana fui el primero en levantarme. Me dedico a hacer deporte; correr acompañando a corredores solitarios e incluso intento un poco de escalada por las arenosas "montañas" tras las que se oculta esta playa espectacular.

Poco a poco van despertándose. Yo no estoy quieto un instante, juego al tenis, aprendo a volar la cometa... Después del almuerzo voy a comprar cerveza. Es lo mínimo que podía hacer después de haber probado las exqusitesen de mis compañeros (yo sólo llevaba galletas y platanos) y el buen rato que estaba pasando. En el camino de vuelta entre el quiosco y el "campamento" iba negociando con algunas familias: ¡una cerveza fresquita a cambio de un pincho de tortilla, ¡o de un filete empanao! Me lo dan gratis.

En fin, podría seguir con más anécdotas pero no las encuentro ordenadas entre mis neuronas. Fue tal el volumen de estímulos que los recuerdos de esa excursión parecen un bola de ropa sacada de la lavadora.

Espero ver pronto a estos aventureros con los que compartí uno de los mejores momentos de mi vida, si es que ellos tienen el valor de invitarme :P.

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viernes, 9 de septiembre de 2011

En el término medio está la virtud.

Es algo que decía Aristóteles y que recuerdo desde las clases de COU.

Los pájaros vuelan alto a veces, pero saben que no pueden vivir siempre así. Necesitan volver a la tierra o al mar para alimentarse. Los humanos también necesitamos volar a veces y soñar despiertos.

Todo en exceso es malo: el alcohol, el café, fumar... A las autoridades les asustan determinadas drogas como el cannabis, y sin embargo permiten la publicidad encubierta del alcohol en series de TV y películas donde se asocia su consumo con el éxito, con jóvenes independientes, a la moda y seguros de sí mismos. Es penoso ver a adolescentes bebiendo en las calles y desperdiciando su tiempo y talento.

El tabaco ha sido una droga manipulada por las autoridades. Primero permitiendo su adulteración y después prohibiéndolo en espacios públicos. Tanto el tabaco como el alcohol o el cannabis pueden ser beneficiosos en pequeñas dosis y sin adulteración. De la misma manera que el café fue perseguido en diferentes culturas por las autoridades; por facilitar la reunión e intercambio de ideas de intelectuales que podría dar lugar a conspiraciones contra los gobiernos, ahora se prohibe el tabaco en espacios públicos y se ilegaliza el cannabis en lugar de perseguir su adulteración o de concienciar a los jóvenes sobre un uso responsable del alcohol; que es una droga para nada blanda.

Desafortunadamente, los políticos gobiernan bajo la dictadura de los grupos de presión y nos hacen creer que tenemos una democracia. Nos manipulan a través de los medios de comunicación. Deciden qué drogas son legales y convierten a los ciudadanos en súbditos con estilos de vida normalizados y adaptados a sus intereses.

A los que nos volvemos locos y "volamos alto" se nos caza y se nos pone la etiqueta de "enfermos mentales" para así desacreditarnos y de paso hacer caja y experimentos.

Cada individuo debe seguir un camino en esta vida, descubrir sus límites y encontrar el equilibrio por sí mismo, sin la intervención de curanderos al servicio del estado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Chipiona

Chipiona es una ciudad. Es una infinidad de rincones preciosos; de bares con historia, de plazas llenas de flores, de lugares con encanto.

Es más que su santuario de la Virgen de Regla y su impresionante faro. Es la hermosa iglesia de Nuestra Señora de la O. Es la calle Isaac Peral (Sierpes para .los Sevillanos), llena de bazares y bares y de turistas. Es la plaza de Andalucía, el Castillo de Marielo, el puerto deportivo, el mercado y la lonja. Es el Castillito, los personajes que en él habitan y su mosto.

Son kilómetros de playa. La playa del Camarón es la más solitaria, donde uno se encuentra consigo mismo. Recuerdo a una chica preciosa, Azahara. ¿Qué habrá sido de ella?

La playa de Regla es la playa de las familias, donde no cabe un alfiler. La playa de la Cruz del Mar es la playa del pueblo, del casco antiguo, de los chipioneros. Sus corrales son restos del ingenio de los romanos y todavía se usan hoy para capturar peces raya y chocos.

Sus aguas son milagrosas, llenas de yodo. Sanan las heridas de la piel. Su colección de puestas de sol únicas, regalos de Dios que sanan el alma.

Chipiona son sus fiestas. Los carnavales en invierno y la feria en Septiembre. He tenido el gusto de ver las actuaciones de flamenco junto al santuario.

Es su paseo marítimo, con vistas a los barcos que van y vienen desde el Guadalquivir, o a las dunas del Coto de Doñana. Por el paseo marítimo se camina sereno, respirando el viento cálido de levante o fresco de poniente.

Para mí, Chipiona es el recuerdo de miles de momentos felices junto a mi familia. De cenas opíparas con postre incluído. Recuerdos de días de oleaje en los que no quería salir del agua. De jugar a las palas con mi hermana o al fútbol en la playa.

Recuerdos de torneos de ajedrez en los que daba rienda suelta a mi locura y entre un movimiento y otro me dedicaba a jugar al fútbol o a charlar dicharacheramente con cualquiera.

Chipiona es un lugar mágico, un lugar al que siempre querré volver y que siempre amaré.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Crónica del triatlón de Ayamonte

Ha sido fantástico, emocionante, inspirador. Otra experiencia que nunca olvidaré. Esta vez no he tenido que madrugar. A la 1 de la tarde salgo de casa con dos mochilas y la bici. Cojo la de montaña porque la de carretera es de una talla muy grande para mí, pero no he tenido tiempo de venderla y comprar una más pequeña. Voy escuchando a Ozzy Osbourne en el coche.

Había quedado con mi tía, que vive en Ayamonte y a las 2 y media lleguo y la veo. Me invita a comer en su casa pero yo llevo un bocadillo y me lo como allí. Me da dos latas de aquarius que me vienen muy bien. Me despido y a las 4 de la tarde llego a la zona de boxes, en el barrio de la Canela. Doy algunas vueltas con la bici para calentar y tengo un accidente. Un coche se echa a la derecha e invade el carril bici. Intento adelantarlo por la izquierda y en ese momento hace un giro brusco y no puedo esquivarlo. Salgo volando y doy una vuelta por el suelo. Me hago heridas superficiales en manos, brazos y piernas pero me levanto de un brinco y le digo que estoy bien al conductor que está asustado. La rueda delantera de la bici y el manillar quedan doblados. El mundo se me viene encima. ¿Cómo voy a participar? Me dirijo a la zona de boxes a preguntar si alguien me puede prestar una bici. Dejo la bici en un rincón y doy vueltas por la zona pero no tengo éxito. Con los ojos medio llorosos vuelvo a mi pobre bici y se me ocurre algo. Desmonto la rueda y me pongo a saltar sobre ella hasta dejarla lo más derecha posible. Como los frenos son de disco, rueda bien, aunque no se disimula el vaivén, que luego en la carrera hará sonreír a los espectadores.

Un hombre (Rafa), al que doy mil gracias, me ofrece la bici de su hija para participar, pero es demasiado pequeña y no voy equilibrado, así que decido usar la mía. Rafa me ayuda a poner derecho el manillar con la llave de allen. ¡¡¡Bien!!!, puedo participar.

Antes de la salida no puedo evitar alguna payasada como siempre. Hay una rubia guapísima, parece una princesa. Nada más que por verla a ella y a otras chicas y mujeres guapas ya compensa el esfuerzo.

El tramo de natación es durísimo. El río Guadiana, cerca de su desembocadura es salado, pero con una corriente fortísima que empuja hacia la orilla. Alcanzar la primera bolla se hace casi imposible y la organización nos dice que vayamos a la segunda. Después, esto será motivo de "guasa" y risa entre todos los participantes.

Durante la carrera con la bici tengo otra caída. Me quedo mirando las gaviotas que vuelan majestuosamente (me recuerdan a uno de mis libros favoritos, Juan Salvador Gaviota de Richard Bach). Me despisto y tropiezo con el bordillo. Vuelvo a salir volando y doy dos vueltas por el suelo. Me levanto otra vez como un resorte y tranquilizo a otros ciclistas diciéndoles que estoy bien.

Cuando los espectadores me animan, aprovecho para saludarlos y me pongo de pie en la bici para apretar o doy zancadas más largas en la carrera a pie. Son ánimos que realmente te ayudan.

Termino la carrera corriendo al máximo que puedo entre ánimos de un chaval, exprimiendo mis fuerzas. Aunque sea de los últimos (o el último, no lo sé aún) el momento de cruzar la línea de meta es un momento de alegría. Me bebo dos cocacolas y me como dos peras.

Durante la entrega de trofeos aprovecho para estirar y disfrutar de la puesta de sol, la media luna y las gaviotas e incluso una cigueña.

Cuando termina todo, me doy un paseo y me fumo un cigarrillo (sólo fumo uno al día y de liar, sin aditivos), me ayuda a relajar el sistema nervioso. Miro al cielo y doy gracias a Dios por lo fantástico que ha sido todo.

Regreso a casa escuchando a The Cramberries. Siento que ha sido una experiencia maravillosa. Mañana me voy a Chipiona a pasar unos días. Espero encontrar más momentos como éstos que curan las heridas del alma y hacen que me enamore de la vida.

Te interesa la crónica del triatlón de la Sierra de Aracena

viernes, 2 de septiembre de 2011

Levantando el vuelo

No es fácil. Los pajaritos tienen que tropezar muchas veces antes de consolidar el vuelo. Eso me ha pasado a mí; muchas veces, pero además he tenido que lidiar con cazadores, con coleccionistas y con otros pajarracos.

Ahora tengo otra oportunidad. Tengo un gran reto por delante. A corto plazo, tengo un par de triatlones (mañana mismo en Ayamonte y el día 25 en Punta Umbría) y unas minivaciones en solitario de 5 días en Chipiona (del 4 al 9).

He salido del hospital hace una semana. He estado tres veces ingresado, una media de 20 días cada una en los últimos tres meses.

Mi día a día ahora es caótico. Pero los problemas de caos y orden no son nuevos para mí. Es algo que he estudiado en la carrera.

Me levanto a las 8 de la mañana y bebo de la botella de leche medio litro. Salgo a hacer algo de deporte, a correr o a jugar al baloncesto en el parque. Otros días he ido directamente al trabajo. Allí me siento seguro rodeado de los compañeros. Lo paso bien en la comida, o cuando tomo café con ellos; me vuelvo dicharachero. Después voy a nadar o al gimnasio, donde no puedo evitar alguna payasada al ver a los venteañeros entrenando como profesionales.

Pero las noches son duras. Llego a casa y enciendo la tele. Veo "La 2". Hace tiempo que estoy desconectado de las noticias. Me informo a través de facebook, de las publicaciones de los indignados. Me hago de cenar, un arroz tres delicias congelado o un bocadillo, una ensalada de frutas, a veces caen varios postres del mercadona... Después me fumo un cigarrillo en el balcón (sólo uno al día y de liar). Tengo una vecina que es muy guapa, pero tiene pareja. Me siento en fuera de juego, como en aquel juego infantil en el que para la música y uno de los que dan vueltas se queda sin asiento. ¿Ya no se juega a eso?

Me conecto a internet. "Bicheo" por el facebook mientras veo alguna pelicula o documental. A eso de las 10pm salgo a dar una vuelta. Unas veces andando y otras con la bicicleta. Pero cuando la ciudad duerme me quedo solo como la una y viene el bajón. Menos mal que cada día la locura vuelve a empezar...

La religión y otras guerras.

Unos dicen que amor y que pongamos la otra mejilla. Otros que fe y que hay que luchar contra los indecisos. Casi todos coinciden en que hay una guerra con dos generales; uno Bueno y otro malo, con sus soldados y lacayos.

¿Pero no se da cuenta nadie de por aquí de lo violento que es este planteamiento? ¿Es que no se va a acabar nunca?

Conlleva miedo y viene del miedo. Y guerra y viene de nuestra naturaleza salvaje. Porque, al fin y al cabo, la religión la hemos creado nosotros. Y es que parece verdad que el bien y el mal no se pueden separar porque están muy juntos, dentro de cada uno de nosotros.

Afortunadamente hay también amor y respeto. La guerra ha comenzado y nadie se ha enterado, porque también hay miedo, esa maldita enfermedad; ignorancia que es también depresión. Y destilan el odio. Y todo está dentro de nosotros.

No se trata de molinos ni tampoco de un Quijote, pero algo se templa...

Tampoco es cuestión de venganza sino de justicia. Porque la venganza es como el fuego, muy difícil de parar y nos ciega.

¿Leones enfermos mentales?

¿Habéis visto alguna vez a una leona con su camada?. Seguro que sí. La leona cansada mira como sus cachorros juegan a pelearse. Ella no tiene fuerzas ya para poner orden, mientras sus cachorros no dejan de jugar como locos, preparándose para lo que les espera.

Cualquiera diría que los leones están locos, que son esquizofrénicos o bipolares.

Todas las enfermedades de los humanos parecen tener réplica en animales: ratas, ratones, moscas, primates... Sin embargo, en el caso de la "enfermedad mental" las cobayas somos los propios seres humanos.

Vivimos en un mundo competitivo, como los leones. La competencia empieza en la propia familia. Para algunos individuos que nos desviamos de la norma y enloquecemos a nuestra manera (porque todos nos volvemos locos a veces) este mundo cruel tiene su particular medicina. A los que hemos vivido bajo tensiones y situaciones caóticas, y la ruleta rusa de la vida nos ha deparado una explosión, se nos intenta "curar" a la fuerza negándonos el derecho a la independencia y al desarrollo natural de nuestra personalidad. Se nos enjaula y se nos droga hasta volvernos sumisos.

En mi caso, ya no hay marcha atrás. Mis convicciones y mi fe en mi mismose han hecho más fuerte con cada palo que he recibido.

Te interesa  El rival más debil.

Ronald D. Laing (Glasgow 1927 - 1989)
Publicación en el país de su fallecimiento en 1989

Theodore Lidz (N. York 1911 - 2001)

LIBRE

martes, 30 de agosto de 2011

Orden y caos.

La psiquiatría actual es puro orden. Los psiquiatras, especialmente en los centros de internamiento (llámense ahora hospitales y no cárceles), suelen vestir de un blanco impoluto. Algunos son seres casi etéreos; me hacen gracia los más jovencitos (y también alguno mayor que no tienen ya solución) que se comportan como terminators, como agentes Smith que flotan ante un "enfermo" al que se trata como a un delincuente o animal, que no tiene derecho a ponerse de "mala leche" y "liarla" un poco (poniendo nerviosos a celadores, enfermeros y a los propios psiquitras) cuando lleva un mes retenido contra su voluntad.

A diferencia de los "enfermos mentales", a los que los psiquiatras imponen el orden y los buenos hábitos como vía para lograr la estabilidad (no sanación, porque eso resulta que no es posible, porque dicen que la "enfermedad mental" es como una diabetes), los seres humanos necesitamos de momentos de caos (véase  Una noche en Mazagón) para mantener la cordura.

Así pues, habrá que recurrir a estudios estadísticos fiables (no como los que los psiquiatras que se meten a científicos para viajar en primera clase hacen) y a la resolución de ecuaciones diferenciales para determinar que la psiquiatría actual carece de utilidad práctica; más allá de la de deshumanizar y convertir a seres humanos en "enfermos mentales" y enriquecer a las farmaceúticas norteamericanas.

También te interesa Sanación, el derecho a volverse loco.

viernes, 26 de agosto de 2011

Una noche en Mazagón

Estaba yo un viernes de Julio de 2011 en el trabajo, delante de ordenador, terminandio de coregir un paper. Mi trabajo, como todos, puede llegar a ser muy aburrido.

Así que decidí echarle un vistazo al Facebook. últimamente me ha dado por agregar al facebook a grupos de indignados, gente que está ya cansada de un sistema político dictatorial manejado por intereses empresariales.y representados por vividores y /o incompetentes en un 99%.

En fin, que veo que un grupo de mi ciudad organiza una acampada en la playa. Sin dudarlo, y a pesar de no conocerlos de nada, llamé al que parece ser el principal representante y le coonfirmo mi presencia.

Termino lo que estoy haciendo y raudo  veloz salgo disparado, cojo mi cochecito y me voy a casa. Agarro mi macuto y en quince minutos contrareloj me planto en el sitio de encuentro. Como siempre me ocurre, soy el primero en llegar. Pasan los minutos y el pánico me inunda. Afortunadamente entro en un tienda de comestibles, compro una botella grande de AQUARIUS. pregunto a una mujer por dónde está los excursionistas y resulta que ella era una de ellas. Me presenta a su marido y a los demás aventureros: dos chicas muy guapas (creo que solteras), una parejita de novios muy acaramelados y otros tres chavales muy simpáticos. Nos repartimos los 10 entre tres coches. A mí me tocó en el asiento de atrás del coche con el matrimonio. En el camino no dejamos de charlar de todo un poco. Se me hizo muy agradable. En la autovía, el coche de los chavales se puso en paralelo al nuestro y uno de ellos mostraba un espectacular canuto. Todos reímos.


Ya en la playa, cargamos con las neveras, sombrillas, toldos y sillas. Recorrimos un buen trecho para  evitar la zona más poblada de la playa. Se hace de noche. mientras unos montan el toldo, yo me dedico a tirar basura y plásticos abandonados.

Algunos valientes nos lanzamos al agua. Hay algo de oleaje y aprovecho para "bodisurfear".


Lo  que ocurrió a partir de entonces debe estar disperso por mi cerebro, cerebelo, espina dorsal y el resto de mi sistema nervioso.

Sin poder controlarlo, me convierto en una especie de caja de Pandora de las ocurrencias que hacían reír a todos. Encontré el escenario perfecto para canalizar la energía que un estado de ánimo "maníaco" necesita.


Damos un paseo por la orilla del mar. Había nubes y claros que dejaban ver el manto de estrellas y finalmente la luna.

Al regresar, vuelta a reír sin parar (al menos yo). Una de las chicas no reía tanto. Me pregunto qué se esconde, qué hay tras ese mutismo que llega a ser seductor.

Nos dormimos después de cenar. Por la mañana fui el primero en levantarme. Me dedico a hacer deporte; correr acompañando a corredores solitarios e incluso intento un poco de escalada por las arenosas "montañas" tras las que se oculta esta playa espectacular.

Poco a poco van despertándose. Yo no estoy quieto un instante, juego al tenis, aprendo a volar la cometa... Después del almuerzo voy a comprar cerveza. Es lo mínimo que podía hacer después de haber probado las exqusitesen de mis compañeros (yo sólo llevaba galletas y platanos) y el buen rato que estaba pasando. En el camino de vuelta entre el quiosco y el "campamento" iba negociando con algunas familias: ¡una cerveza fresquita a cambio de un pincho de tortilla, ¡o de un filete empanao! Me lo dan gratis.

En fin, podría seguir con más anécdotas pero no las encuentro ordenadas entre mis neuronas. Fue tal el volumen de estímulos que los recuerdos de esa excursión parecen un bola de ropa sacada de la lavadora.

Espero ver pronto a estos aventureros con los que compartí uno de los mejores momentos de mi vida, si es que ellos tienen el valor de invitarme :P.

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miércoles, 27 de julio de 2011

Rock and rolleando

10:46 pm, hora zulú.
En DH city, ciudad sin ley.
105.8 FM Sevilla. y viendo la peli de la 2.

Esto es felicidad.

domingo, 24 de julio de 2011

Los últimos versos que te entrego (parte II)

Viene de la parte I

Los fantasmas del pasado,
y los que te prometen amor,
los jefes prepotentes
que se creen tu protector,
se irán a otro lugar
y dejarán de embaucarte
y perseguir a tu fiel seguidor.

Tu destino está a mi lado
porque no permitiré
que la falta de esperanza
y la tristeza,
fruto de tu error,
o tal vez tu confusión,
te dejen en la estacada
y te condenen de por vida
a lamentar tu decisión.

Reflexiona, rectifica,
reconoce tu pasión.

Dime mirándome a los ojos
que no sueñas con mi amor.

Que lo que digo se cumple,
Carmen amor mío,
y pronto seremos uña y carne,
diosa y dios,
los dueños de otro mundo,
dentro de este,
triste y sombrio,
lleno de bufones y bribones,
sanguinarios,
llenos de odio,
herencia de su pasado
y camino de su perdición.

martes, 19 de julio de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

La historia y otros cuentos.

Hay muchos por ahí que dicen que saben mucha historia; o que lo creen. La historia que mi profesor me enseñó en el instituto era fascinante. Mi profesor se tomaba un caramelo de menta y empezaba a contarnos bonitos relatos que se entrelazaban y que me hacían soñar y ver cómo las cosas parecían haber sido. Por supuesto, más tarde descubrí que este profesor mío era un cachondo mental más.

Eran imágenes de reyes, caballeros, navegantes... Todos ellos, al parecer, con mucha seriedad, seguían los relatos como el actor de una película (y no precisamente de los Monty Pyton).

Ahora, viendo lo que hoy en día pasa, pienso en cómo se contará la historia dentro de 100 ó 500 años.

Hoy, los cronistas son los periodistas; y todos sabemos que la prensa, al igual que cualquier otro estamento, obedece al dinero. Siempre ha sido así y siempre lo será, a no ser que algo gordo hagamos o suceda. Libertad sin ira...

Ahora imagino un pasado caótico, en el que las decisiones se tomaban por unos pocos rodeados de alcohol y mujeres guapas (come oggi?).

Parece que estamos condenados a sufrir o a hacer cada uno su propio camino...

jueves, 14 de julio de 2011

Bodysurf

Me despierto a las 4 am. Siento que necesito descargar mucha fuerza. Lo siento en todo; todo, todo, todo mi cuerpo.

Me dirijo al ordenador y lo enciendo. En pocos segundos escucho la música de bienvenida de ubuntu y doy gracias a todos los que hacen software libre.

Parte de mi cuerpo ya está más relajada. Recuerdo aquellos veranos eternos en el mar. Esas vacaciones familiares que tantos recuerdos generan; que tantos gigas de memoria ocupan. Imposible. Obsceno utilizar términos informáticos o científicos cuando nos referimos al ser humano.

Maravillosas aquellas días; mañanas y tardes, eternas, de mar revuelto. Yo surfeaba las olas usando solo mi cuerpo (http://www.youtube.com/watch?v=iwvIyJfsvJ0). Ejecutaba maniobras que llegaban a ser inverosímiles. Esquivaba bañistas despitados y dibujaba sonrisas en otros que no podían creer que pusiera mi vida, o al menos mis huesos en juego. Yo desafiaba al mar. Lo miraba cara a cara. Le decía:

-¿Estás furioso?. No parece que lo estés mucho ¿eh?. ¿Es que no sabes hacerlo mejor? Fíjate. Yo juego con tu furia. Salgo del agua con ella. Me muevo a gran velocidad. Te domino. Te cabalgo. Y tú no haces más que mandarme olas iguales. Me aburres. Llevo ya 4 horas. Corriendo desde la orilla para pillar la ola siguiente.

En fin. Luego encima, cuando me apunto a un triatlón, tengo que escuchar a los que tienen años de experiencia decir que yo acabo de empezar a hacer deporte. Que soy un novato.

JAJAJAJJAJAJAJA (UMA-UMA)

martes, 12 de julio de 2011

Sed

Tengo sed. ¿No os dáis cuenta? Soy un náufrago tendido en una playa desierta, que despierta cuando el agua fría del mar vuelve a mojar su cabeza.

Tengo sed. Necesito alguien que me de agua o enfrentarme a un montón de nativos desconocidos que pueden destriparme.

¿Podré hacerlo?, ¿podré hacer frente a su desconfianza?, ¿entenderán algo de lo que les digo?, ¿mostrarán interés?, ¿querrán darme de beber e invitarme a unirme a sus costumbres?

Durante un rato, me quedo en el suelo y me duermo, deseando morir y despertar en otro planeta. Afortunadamente, conservo mi casio f-91w; el mejor reloj del mundo en relación calidad-precio, que me despierta a la 1 am con un pi-pi que me recuerda a cuando en el colegio, en la antigua EGB, todos teníamos uno igual y los sicronizábamos para volver loco al profesor.

Es de noche, pero la luna llena; o casi llena; ilumina poderosamente la playa. El agua está revuelta. Muy revuelta. Si ayer no hubiera estado en calma, hoy no estaría donde estoy. Doy gracias al cielo. A quien quiera que esté ahí arriba jugando con nosotros como si fuésemos cachorrillos de leones a los que se satisface con un dedo en la barriguita... ¡Me c... en toda su p... m...!, y comienzo a reírme como Bruce Willis cuando le parten la cara y encima le dan otra h...

Camino un poco para quitarme de en medio. Cualquiera puede verme ahora andando por la playa con está luna tan grande. Encuentro cobijo debajo de una palmera, en la arena seca, rodeado de arbustos. No parece haber nadie alrededor. Es curioso. Ahora me alegro de estar solo... Me duermo, con mucha, mucha mucha sed.

El cántico de los pájaros me despierta. Abro los ojos y veo las ramas de la palmera moverse suavemente y su tronco retorcerse. Se escucha el delicioso sonido del viento entre sus ramas. Alguna nube suelta pasa velozmente dando sombra y volviendo a dejar al rey sol hacer su trabajo.

Por la noche debió haber llovido sin que me enterara, porque la arena parece salpicada de gotas de lluvia. Esto me da ánimos y fuerzas. Como si me sometieran a una descarga eléctrica, con la garganta y el cuerpo secos, me siento una rama caída de un árbol y me levanto de una salto. Me pregunto de dónde ha salido esa energía habiendome sentido acabado ayer.

El sitio es precioso. Un paraíso. Me pregunto si estoy vivo o muerto. Me invaden complejas teorías sobre física cuántica, neurogénesis, transdiferenciación neuronal, teología, teleología, historia, geología, ecología y muchas, pero que muchas obras de arte y palabras de poetas que en mi vida anterior estaban bajo mantas o polvorientas. Recuerdo la serie Fringe y otras obras de ciencia ficción y creo que me vuelvo completamente loco; y al mismo tiempo me río pensando en lo gilip... que son muchos de los psiquiatras que creen saber mucho.

Pienso en los cocos. Los cocos dan todo lo que el náufrago necesita como primera fuente de energía. Algún sabio los puso hace mucho ahí. Sólo tengo que subirme a una palmera o lanzarle piedras para que caiga uno. elijo el más vistoso y bajo que veo. Si algún sabio los puso ahí, me preguntó por qué los puso tan alto. Pronto encuentro la respuesta: nada en esta vida se nos da gratis. Todo cuesta y todo exceso tendrá mañana que pasarnos factura de la misma manera que todo esfuerzo nos será recompensado.

Empiezo a lansar piedras pero el coco está muy tranquilo ahí colgado. No quiere ser parte de mí. A veces tengo que parar y tenderme en la sombra pensando que de nuevo voy a acabar ahí. ¿Cuántas vidas me quedan y cuántas he vivido ya?  Vuelvo a reírme, esta vez seguro de que he superado todos mis límites y que voy abriéndome camino.

lunes, 11 de julio de 2011

La comunidad.

Vivimos en un mundo un poco loco. Queremos construir una gran civilización. Queremos que todo el mundo esté unido como decía Lennon. La forma en que los políticos intentan esta proeza es simplemente una aberración. Tratan de imponer leyes internacionales (otros simplemente tiran bombas para matar a fantasmas). Cualquier filólogo sabe que cada idioma es un pequeño universo. Cuando se redactan las leyes, ¿quién decide el idioma original y quiénes son los traductores?. ¿Cuál es el idioma universal?

Recuerdo que hace más de 15 años, la unión entre países de un mismo continente era un sueño. Entusiasmados, los ciudadanos seguían a sus políticos que, por pura ignorancia, creían que les daban lo mejor, que los protegían y guardaban y montaban a hombros de gigantes para protegerlos de otros gigantes. Los gigantes simplemente no existen. Es todo mentira.

La unión de todo el mundo bajo la bandera de la paz y el amor debe comenzar con la unión entre hermanos, entre vecinos. Más aún, con la unión del propio yo. La prosperidad no es ningún sueño inalcanzable ni utopía. Es un fin que está al alcance de nuestras manos. Muy cerca. Sin embargo, la estupidez humana es inmensa y nuestra fe en los iconos y faroles del consumismo nos ciega y algunos no disfrutan de las maravillas de la naturaleza y del propio ser humano.

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domingo, 10 de julio de 2011

Un gran día

Miles, quizás millones. Imposible para un científico precisar el orden de magnitud de las sensaciones que han llenado por completo este día. Un domingo de Julio de 40 grados en Sevilla.

Deporte. Música, viaje. Contactos humanos... ¡Cuántas sensaciones en tan poco tiempo!

Un cerebro acostumbrado a las matemáticas y la física tiene que cambiar y adaptarse a un estado de ensoñación tan real como el que he vivido hoy.

El despertador suena a las cinco de la mañana. Me cuesta recobrar la conciencia y ordenar a mi cuerpo que no hay tiempo que perder. Hay que preparar la comida, la ropa, la bicicleta... Hay que vestirse y hay que llevarlo todo al coche. Tengo que pasar por el cajero y parar en una gasolinera para cargar el depósito y comprar agua.

Mi cuerpo y mi mente se unen cada vez más, de manera que todo parece ejecutarse automaticamente. Como en los sueños, donde simplemente somos espectadores, como actores o como muñecos de un espectáculo de títeres. Me dejo llevar por la convicción de que todo va a salir bien.

Tras hora y media conduciendo, disfrutando, escuchando a The Cramberries, llego a mi destino. Me siento afortunado de haber sido tan puntual. Una avalancha de coches de otros triatletas inundan la carretera de la pequeña aldea de Los Marines en la Sierra de Aracena. El espíritu de compañerismo hace que todos nos organicemos como hormigas. En pocos minutos he aparcado el coche, he recogido el dorsal y he dejado la bicicleta y las zapatillas en las zonas de transición...

Lo más difícil ya está hecho. No he olvidado nada, cualquier detalle podría haberme dejado fuera.

Ahora hay que dejar que el cuerpo estalle. Los minutos previos a la salida, que se retrasa, se hacen eternos. Tengo que relajarme...; y comienza el show. Intento sacar una sonrisa a cualquiera con pequeñas payasadas. Puedo percibir complicidad de algunos y desconfianza de otros, sobretodo venteañeros. No quiero ser el amigo de nadie, ni tampoco el rival. Sólo compartir una buena sensación. La gente de más edad suele reaccionar mejor y en seguida tengo ocasión de charlar con alguien.

Cuando la carrera comienza, ya no hay amistad. Sólo golpes de manos y piernas en el pantano. Es el peor momento; pero pasa pronto y disfruto en el agua. Llegar a la bici es llegar a una pequeña meta, un pequeño descanso. Pronto empiezan las bromas entre ciclistas. Yo incluso me pongo a cantar y a llamar ¡GUAPAS! a las chicas que hay animando entre el público. El ambiente se enciende y la energía me llena, ánimos a cambio de ánimos.

Es un "triatlón cross", y yo nunca había hecho cross con la bici. Esperaba una especie de paseo por senderos...; no es así..., termino magullado y arrastrando la bici. Se me hace interminable, pero disfruto de los caminos inverosímiles rodeados de granjas de cabras y cerdos; de los pueblos remotos donde el tiempo pasa a otra velocidad y de sus gentes. Para todos tengo algún chascarrillo y ellos reflejan admiración por nuestro esfuerzo.

Llega el sector carrera. A trancas y barrancas, unas veces corriendo y otras andando, hago la mayor parte del recorrido. En el último pueblecito la gente me anima y me veo con alas. Los últimos 100 metros son un gran sprint. Cruzo la meta dando un gran salto y alzando el puño al aire. Termino el sprint y me tiro al suelo dando vueltas. La poca gente que sigue ahí (los voluntarios) me aplauden y me siento el campeón.

Para terminar, relax y más chascarrillo con todos los triatletas y voluntarios que me muestran simpatía.

Queda la vuelta, el regreso "triunfal". Es aún temprano, las seis de la tarde, cuando llego al club. Con las marcas de la batalla (el dorsal rotulado en brazos y una pierna y los rasguños), tengo que explicar a todos los conocidos y familiares mi aventura...; miles de risas más...

La luna cada vez más llena. Ahora la veo en otro lugar. Es una luna nueva y está seria y triste. ¿Será ésta la que me acompañe y me guarde?

Te interesa Una noche en Mazagón

sábado, 9 de julio de 2011

Esperanza.

Salgo a merodear. A caminar lentamente por el centro. A cruzarme con miradas descansadas y alegres de turistas. Mujeres bellas. Ciudad más bella aún. No quiero volver a casa. Quiero más. Más grupos de extranjeros alborotadores. La ciudad, el centro, la catedral, la giralda se iluminan para ellos. Yo me camuflo y combato mi soledad. No quiero volver a casa y pensar en ella. Me siento en un banco a ver la giralda o me meto en un bar y pido un zumo. Me siento agusto. A veces hasta encuentro antiguos compañeros. Mi pasado es confuso para ellos. Conocen mis dos caras y a pesar de sus buenas intenciones; estoy tan solo... y sólo puedo darles las gracias por seguir ahí a pesar de los momentos de desplante.

La media luna es el sol de la media noche. Parece como si no se moviera mientras se camina por el laberinto de calles; se hace eterna su presencia y me hace recordarla. No sé si evitar los callejones desde los que la veo. A veces quiero olvidarla. Lo he intentado muchas veces desde que me tropecé con ella la primera vez; a veces casi hasta lograrlo, pero su presencia es un veneno muy fuerte para mí. Casi puedo sentir en las venas que necesito más, que espero que la semana comience para tener mi dosis.

Mujeres bellas, quizás alguna sea la que me cure; la que tenga un antídoto o una poción mágica como en los cuentos de princesas...; o quizás sea ella.

No lo sé. Sólo el tiempo, el viento, la lluvia, las mareas, los pájaros, los caminos, las piedras... marcarán el destino y darán sentido a esta esperanza que me llena el corazón y la vida.

viernes, 8 de julio de 2011

A tu lado

A mi lado la media luna, los pájaros cruzando la piscina, y los críos jugando también;  aunque a veces molestan, te contagian su alegría. Tras un pino el sol. Creo que está pasmado  porque una rubia refleja su mirada. Y es que no es solo eso lo que lo deja pasmado. Es su sonrisa y su alegría. Es su presencia, que me da alas porque aunque no quiera saber de mí, yo puedo saber de ella. Puedo verla enseñar, educar, aprender, disfrutar y hasta  soñar. Puedo verla iluminada, ligera, moverse, y yo sueño que nadamos juntos como si fuéramos dos delfines enamorados.

-¡Qué tío más pesao!

Pero qué quieres que le haga. Si es lo que me da fuerzas pa tirar palante. Si hasta me da vida y siento que mañana será ayer y que podré poco a poco vivir lo que me robaron y curar lo que lastimaron.

No te asustes más por eso mujer. No te sientas incómoda. Que entonces ya no te ríes y yo me quedo sin la luz que me hace conservar la esperanza de lograr que los que dicen que no hay nada que hacer al final rían y vean que lo imposible es posible porque ya me quedo sin aire y la cabeza hay que sacar porque no soy un pez y tampoco lo quiero ser y lo que quiero es tan grande que mejor que ya termine esta frase tan sin sentido que parezco medio loco y es que loco loco loco de amor estoy yo y hasta que no se me pase a mí no hay quien me aguante y más vale que me calle y me vaya a dormir porque tengo que soñar con otras vidas, con otros mundos...

jueves, 7 de julio de 2011

Princesas y otros cuentos.

Hoy he paseado y corrido por la mañana, he ido a la pisicina y a nadar por la tarde y luego he jugado al ajedrez en el club. He vuelto a casa y ya cansado he caminado desde el aparcamiento a mi casa.

Estamos de vacaciones y no podéis ni imaginar la cantidad de princesas que he visto. Chicas de alrededor de 18 años preciosas, con las que sólo cruzar una mirada hace que la tierra parezca detenerse.

Luego pienso y me entristezco porque mucha de ellas terminarán estrellándose con la realidad por querer ir demasiado rápido o por confiar en iconos que no son más que instrumentos de un sistema diabólico que controla a los jóvenes haciéndoles creer que lo están transgrediendo.

Lo que se viola o transgrede son los principios o valores más básicos y las consecuencias son infravaloradas porque muchas princesas terminan creyendo que los cuentos no se escribieron para cumplirse sino para engañarse.

miércoles, 6 de julio de 2011

Resumen de los dos primeros meses.

Después de dos meses, es un buen momento para recapitular.

Empecé este blog con firmes convicciones: no soy, ni en general somos enfermos de ningún tipo. En la mayoría de los casos (a excepción de algunos casos de esquizofrenia grave que he podido ver en mis ingresos) somos personas que tienen heridas y que requieren de atención. Es entonces cuando cuestiono todo el sistema médico-psiquiátrico-farmaceútico.

Tras dos intensos meses llenos de todo tipo de experiencias y con dos ingresos y dos altas, mis conclusiones son:

El personal psiquiátrico es en general un personal mal preparado, sobre todo el recién formado (y muchos que llevan muchos años también), con simples mecanismos de actuación: cada síntoma o enfermedad se trata con una o un grupo de pastillas.

Sin embargo, esto podría dar lugar a posturas antipsiquiátricas  extremistas (como cuando yo mismo empecé el blog) que conllevan un grave riesgo.

La medicación puede ser un aliado de la psicoterapia. De la misma forma que una herida en la piel puede curarse con una pomada, las heridas del sistema nervioso pueden aliviarse con un principio activo; pero requieren de otro tratamiento más sutil y de la misma naturaleza que algunos de los mecanismos que originaron el trastorno o herida; es decir tratamientos psicológicos.

Decir que los "enfermos mentales" somos enfermos es ya una barbaridad, como ya he dicho, en la mayoría de los casos, porque la mente no es ningún órgano tangible. En todo caso podríamos ser enfermos del sistema nervioso o del cerebro. Pero decir que la "enfermedad mental" es crónica y que requiere medicación de por vida es una atrocidad comparable a un holocausto simbólico o a un sometimiento del "enfermo mental" al sistema, controlado desde la intimidad de la familia y la educación de la sociedad.

Muchos "enfermos mentales" se ven incapacitados para independizarse de aquellos que en mayor o menor grado de complicidad e ingenuidad han confiado en los criterios de los médicos.

Es duro, pero que muy duro, que un familiar confíe tanto en la medicación, cuando probablemente, ese mismo familiar ha sido negligente desde su inocencia en el pasado. El "enfermo" es acosado moralmente y culpado de dejar la medicación en momentos de desesperación.

Esta vía puede ser muy peligrosa, ya que no se trata de dejar de tomar caramelos, sino sustancias que interfieren con la química del cerebro y de todo el sistema nervioso.

Pienso que la mayoría de los "enfermos mentales" deberían ser tratados con psicólogos clínicos y que los médicos psiquiatras son demasiado pretenciosos al  pensar que disponen de "posiones" con las que manipular el cerebro y la mente humana, reparando lo que ni siquiera saben qué.

Los manolos. Geniales.

Así es como me siento ahora.

http://www.youtube.com/watch?v=MqRsnwGAoUo

martes, 5 de julio de 2011

¿¡Qué consuelo!?

La donna è mobile
Qual piuma al vento,
Muta d'accento — e di pensiero.
Sempre un amabile,
Leggiadro viso,
In pianto o in riso, — è menzognero.
È sempre misero
Chi a lei s'affida,
Chi le confida — mal cauto il cuore!
Pur mai non sentesi
Felice appieno
Chi su quel seno — non liba amore!

La mujer es cambiante,
cual pluma en el viento,
cambia de palabra y de pensamiento.
Siempre su amable, 
hermoso rostro,
en el llanto o en la risa, es engañoso.
¡Siempre es desgraciado
quien en ella confía,
quien le entrega, incauto el corazón!
¡Aunque nunca se sienta
plenamente feliz
quien de su pecho no beba amor!

http://www.youtube.com/watch?v=NLnv_x0Y1aI

lunes, 4 de julio de 2011

El rival más débil

Habéis visto alguna vez una camada de leones jugando y peleando a la vez. ¿Se pelean o juegan?

http://www.youtube.com/watch?v=X72-QBwLe0w

Los seres humanos somos muy parecidos, pero a parte de con las zarpas o los lametazos en la cabeza, nos comunicamos con las emociones

Al igual que los leones se organizan en familias o manadas para protegerse de otros leones o buscar alimentos, los humanos hacemos lo mismo. En todas las familias hay un miembro (o más) que juega el papel del león más débil, el que sólo puede dar gracias a la familia por los servicios que le presta y al que no se le permite tomar decisiones, ningún reproche y mucho menos dar una orden.

En las sociedades modernas en las que todas las personas tienen el mismo derecho, no se ha tenido en cuenta que dentro de una misma familia hay individuos a los que se ha sometido a una guerra psicológica atroz, una especie de "mobbing", desde luego de forma involuntaria. En ocasiones puede ser un exceso de celo, una sobreprotección del individuo que como contrapartida se vería "obligado" a aceptar las condiciones de los demás miembros de la familia.

En la psiquiatría farmacológica o biologista, este enfermo más débil es la diana, el punto donde hay que focalizar el estudio, despreocupándose por el estudio de los ambientes familiares tóxicos (es decir, que dañan al familiar más débil). En parte, porque toda la familia "se une como una piña" para hacer frente común y no reconocer (no su culpa) su grado de responsabilidad en algunos casos o simplemente reconocer que el ambiente familiar ha sido caótico o tóxico incluso para ellos.

jueves, 30 de junio de 2011

Mi película

Primero supistes que me volvías loco. Cómo no iba a volverme loco al ver tu sonrisa, tus ojos, tu pelo, tus andares graciosos y tu hablar más todavía.

Me despachaste con maestría, dejando las cosas claras, me tendiste la mano de la amistad y pronto intuiste que yo no quería eso contigo. Diste un paso hacia atrás como era debido y yo en mi interior iba derramando pequeñas lágrimas que a veces se desbordaban mansamente. Pero el agua es un medio perfecto para no contagiarte mi dolor. Día a día sacaba partido a este juego de pasión, dolor, esperanzas y lágrimas que se enjugaban con el eco de tu voz y tu silueta.

Cuando me sentí acorralado, di una voltereta y tú te asustaste. No eran las formas, pero siempre me sentí sin valor o fuerzas para intentarlo de otra manera.

Me vi y me veo perdido con la mente llena de pasajes de unos versos que te di y con el corazón tratando de echar todas esas pequeñas lágrimas, pero esta vez como si fueran un torrente que me ayude a escapar de este amor.

domingo, 12 de junio de 2011

El regreso a dragones y mazmorras.

¿Recordáis la serie de dibujos animados "Dragones y mazmorras"? Los más jóvenes pueden mirar en wikipedia.

Esta serie que nos fascinaba tanto tiene más miga de lo que yo nunca, hasta hace poco que me volví loco, había pensado.

Fijaos: unos jóvenes inocentes, una pandilla de chavales sanos y deportistas se lo está pasando bien en un parque de atracciones. Esto recuerda a nuestra infancia. Todos hemos sido bebés más o menos felices, o al menos sin preocupaciones serias, o por decirlo mejor, con todo dado (como los pajarillos). Es cierto, que en algunos países con necesidades básicas sin cubrir, hasta a los bebés les cuesta sonreir.

A continuación, los jóvenes atraviesan un portal hacia otra dimensión y aparecen en el mundo fantástico (la vida de los adultos) llena de seres extraños (adultos qu pueblan el mundo, convertidos en zombis, monstruos, buenos y malos). Todos los adultos hemos sido zombis alguna vez (unos incluso de adolescentes) y en ocasiones hemos abierto los ojos y despertado, pero hemos vuelto a dormir.

Lo que más miga tiene es que el amo del calabozo les dio a cada uno el poder que quizo. Y yo me pregunto, ¿quién es ese amo?, ¿quién se ha  creido para elegir el poder de cada uno?, ¿y si yo quiero ser acrobata, arquero y mago?, A lo mejor por eso no salían nunca del mundo fantástico y no regresaban a una realidad que les robaron.

En la vida real las fuerzas del mal también se ocultan entre las sombras y ¡no entre las personas! , porque las personas somos animalitos; ni buenos ni malos. Somos así de naturales. Somos todos entrañables, sólo hay que conocernos, pero a veces hay personas a las que la vida les ha hecho mucho daño...

Los humanos nos comportamos como leones que pelean pero con sentimientos. Nos queremos, nos odiamos, nos confundimos, nos equivocamos, luchamos, lloramos, quitamos, damos, perdemos, ganamos, bailamos... Pero ¿sabéis qué es lo peor que le puede pasar a un niño?...

Volverse adulto y dejar dejar de vivir en este parque de atracciones, en este paraíso que no vemos porque cuenta la leyenda que un día comimos del fruto prohibido.

¿Podéis creerlo?

Mi fuerza mi alma y mi corazón.

¿Qué puede detener a la fuerza, al alma y al corazón de un ser humano?. ¿Qué puede interponerse entre lo mas grande y fuerte del mundo y el destino?. ¿Qué tormenta puede tumbar al deseo más puro?. ¿Qué instinto puede manchar a la brisa más limpia?. ¿Qué miedo puede vencer al valor más sincero?. ¿Qué energía puede brotar de la fuente de la victoria?. ¿Qué hace que el mundo gire?. ¿Qué hace que el sol caliente?. ¿Qué hace que el mar se mueva?. Yo lo sé y no tengo dudas...

sábado, 11 de junio de 2011

La historia del día de ayer (el 10 de Junio de 2011) (parte 2)

Viene de   parte 1
...

Pasé por el club y hablé con uno de los conserjes y con el responsable de mantenimiento. Les expliqué todo lo que sucedió tres semanas atrás. Les expliqué también el motivo por el que mi padre y mi familia junto con los psiquiatras me asfixian desde que tenía 17 años hasta ahora que tengo 31.

Fui a la facultad, estuve trabajando tres horas (de 10 a 1 pm), intentando retomar mi tesis doctoral, aunque ahora me cuesta un poco. Volví a casa a almorzar. Escribí un poco en el blog después de comer un magnífico bocadillo de chorizo campofrío con tomate natural. Dormí la siesta dos horitas espléndidas con una deliciosa brisa que entraba por la ventana y acarciaba mi cuerpo. El silencio y la tranquilidad me sumieron en un dulce sueño. A las 5 pm desperté y me arreglé. Fui a firmar el contrato de mi nuevo piso. charlé amigablemente con los empleados de la agencia y con el dueño de mi nuevo piso.

Después me dirigí al club y nadé. Fui a casa, cené, escribí un poco en el blog y salí a dar una vuelta por el centro. El resto...; el resto es otra historia.

La historia del día de ayer (el 10 de Junio de 2011) (parte 1)

Hoy (11 de Junio) me dolía todo el cuerpo al levantarme de la cama. Ayer fue un día muy completo. Me levanté a las 7 y media de la mañana y me puse un chándal y unos botines reebock blancos pijillos. Salí a la calle y compré pan (dos vienas y un mollete), leche, un paquete de galletas, una cebolla y una cabeza de ajo (me gusta hacerme el sofrito para los espaguetis). Volví a casa (dentro de 4 días me mudo a otra) y me preparé el desayuno: un mollete tostaíto con aceite de oliva virgen extra oleoestepa, tomate natural y un poco de ajo "refregao". Complementé con un par de galletas de coco y un vaso de leche puleva.

Una vez repuestas las pilas (a las 8 y cuarto), dudé entre salir con la bici un poco o ir al club deportivo y cultural privado del que soy socio para aclarar un asunto antes de ir a la facultad.

-¿Qué asunto?

Pues resulta que hace tres semanas (en torno al 15 de mayo, recuerdo que era el día de luna llena) estuve "tirándole los tejos" a la monitora de natación de los niños del club. Para ello, intenté llamar su atención e hice extravagancias o payasadas tales como jugar con una pelota de fútbol dentro de la piscina (sin dar pelotazos, que conste). Alguna mente privilegiada (oséase, un socio cualquiera de ese club) pensó que lo que yo estaba haciendo suponía una amenaza para no sé quién ni por qué. Porque resulta, que esa mente no se dirigió a mí y me explicó que lo que yo hacía no era oportuno (que lo admito) sino que se acercó al conserje y anónimante, hizo acopio de valentia, y le susurró su preocupación.

La cosa no acaba aquí. Hace doce años (cuando yo tenía 19 años) tuve un encontronazo con otro chaval acerca de una pelota de fútbol que me habían quitado (ver la entrada Mi historia (parte 2)). Bien; pues desde entonces mi padre, con todo su amor, ha advertido a determinadas mentes privilegiadas de ese club de que ante cualquier mínima salida de tono por mi parte en ese club, él (mi padre), sea avisado inmediatamente. Y fue así como cuando yo intentaba decirle a esta chica lo mucho que significaba para mí, mi padre y mi hermano mayor (9 años mayor que yo) hicieron acto de aparición para, con todo su amor, mantenerme bajo control y en un momento dado llevarme a un ingreso involuntario en una planta de psiquiatría (lugar peor que una cárcel, lleno de almas desamparadas por la conciencia de la sociedad).

Tras este lapsus, sígamos con la historia del día de ayer.

-¡Vale!, sigue, que estaba interesante.

Pasé por el club y hablé con uno de los conserjes...
...

Sugue en     parte 2

viernes, 10 de junio de 2011

Video de una ex-empleada de la industria farmaceútica.

Excelente video (aportado por un comentario anónimo a la entrada "Mi historia" de este blog). En él, una ex-empleada de la industria farmaceútica describe las irregularidades en los planteamientos "científicos" de las industria. Planteamientos, según la autora del video, dirigidos por intereses económicos.

Hace mención especial a los medicamentos para "enfermedades mentales"

http://www.youtube.com/watch?v=RJfa8Zt_eQI

¿Cuándo?

Cuando nuestras tripas hablen. Cuando las entrañas se revuelvan. Cuando nuestros nervios griten y nuestras conciencias callen. Cuando nuestros amigos vuelvan. Cuando el bufón descanse. Cuando los ricos cobren y los pobres ganen. Cuando la batalla comience y la guerra acabe. Cuando los que mandan quieran y los que puedan valgan. Cuando el vicio se canse y la belleza se despierte. Cuando el humano llore y el villano se lamente. Cuando los héroes se reunan y los malditos se peleen. Cuando los maestros aprendan y los hombres crezcan. Cuando nuestra piel se curta y nuestra mente se aclare. Cuando el agua nos limpie y el sol nos ilumine. Cuando la mañana nos despierte y la noche nos guarde. Cuando los que susurran se atraganten y los que sepan guarden silencio. Cuando la verdad se vea y el hipócrita se manche. Cuando todo se aclare y nada se pierda. Cuando el virtuoso gobierne y el inepto descanse. Cuando los instintos se controlen y el amor se desborde. Cuando las escaleras suban y los mitos bajen. Cuando las estrellas nos guíen y la locura termine. Cuando la paciencia nos venza y la pasión nos acaricie. Cuando los expertos se aseguren y los inexpertos no se engañen. Cuando los vigilantes duerman y los soñadores bailen. Cuando la maldad se amarre y la bondad tenga alas.Cuando los poetas se expliquen y la música se comprenda. Cuando mil palabras más sean un millón de motivos menos, entonces; entonces el mundo sería un lugar mejor.

jueves, 9 de junio de 2011

Gracias

Son ya 700 las veces que mi blog ha sido visto. En España, Estados Unidos, Reino Unido, México, Alemania, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

Gracias a todo el mundo por leerme y mil gracias a los que me escuchan y se sienten ayudados.

Me han dado el alta ¿definitiva...? (parte 2)

.... (viene de la parte 1)

Lucano sale del hospital con su carta de alta y sus recetas. Después de sellar la receta (determinados medicamentos son muy caros y sólo los receta el psiquiatra), decide ir a la farmacia más cercana para adquirir estas mágicas pastillas que arreglan o alivian los nervios, inclusos los que el psiquiatra o la familia te revuelven.

Sin embargo, ante el estupor de Lucano, en ninguna de las tres farmacias consultadas hay tales pastillas (Seroquel 300 mg liberación prolongada), ni siquiera en los almacenes. Hay otras, genéricas pero no de liberación prolongada; con otras dosis. Una pena para la compañía que las produce ya que la seguridad social se hace cargo del 99% de su coste (más de dos euros por pastilla). ¿Se imaginan que fueran un placebo?, ya estoy delirando...

¿Cómo se le pudo ocurrir a Lucano tirar estas pastillas tan valiosas a la basura? ¿Con la de necesidades que hay en el mundo? Normal que el pobre esté ahora como un yonki buscando en la basura. Estas pastillitas son oro puro y hay que administralas muy bien. Y que no se me ocurra dejarlas, que no hay medicamento que alivie el mono después o ¿hay algo?, ¿cuál es la droga más fuerte...?

Me han dado el alta ¿definitiva...? (parte 1)

Jueves.
9 de Junio de 2011.
1:02 pm hora zulú.
Casa de Lucano.

Lucano se encuentra en la cocina. Ha llegado hace poco. Se ha quitado la camisa y las zapatillas y se ha puesto las babuchas. Deja ver su sexy torso desnudo a través de la ventana.

Pero Lucano esconde algo. Está rebuscando entre la basura. Entre pieles de plátanos, restos de tomate, bolsas de plástico (lo siento por los que reciclan) y envoltorios de diferentes esquisitesen (chorizo, choped de pavo, carne de membrillo...). Lucano encuentra algo, lo coge y con alivio lo mira. Se trata de una bolsita de plástico con parte de la medicación que tiró la noche anterior...

-UN MOMENTO. ¿Ha dejado la medicación?
-No, sólo 100 mg de quetiapina de un total de 700 mg prescritos. Por iniciativa propia tomó una pastilla de 200 mg que tenía del tratamiento anterior y se había deshecho de la pastilla de 300 mg que ahora vale su orecio en oro.
-mmmmm... Malamente hecho. Pero sigue con la peli.
-Vale.

Lucano piensa que con esta pastilla tendrá para un día más y poder abandonar esta droga paulatinamente. Poco después encuentra comprimidos de noches anteriores. Como el pobre vive solo, tarda mucho en llenar la bolsa de la basura.

Ahora es el momento de hacer un flashback...



Jueves.
9 de Junio de 2011.
10:50 am hora zulu.
Planta de psiquiatria del hospital "dale a tu cuerpo alegría".

Lucano habla con su médico. Lleva los mismos pantalones vaqueros Pepe Jeans que en la escena anterior. Una bonita camisa de cuadros de colores raros (medio verde, medio grises y medio azules), unas zapatillas Converse sin cordones, a la última moda, gafas de sol colgando del cuello de la camisa y una gorra blanca sin marca (inserte aquí su anuncio) en la mano. Reloj casio F-91w en la muñeca izquierda.

Lucano y su médico discuten de temas tan "dispares" como el origen de la "enfermedad mental", de si ese nombre es el más adecuado para una enfermedad nerviosa, de ¿quién es el que pone o se pone (já) el estigma?... La cosa se va calentando ante la atenta e inocente mirada de una joven y atractiva psicóloga o aspirante a psiquiatra (imposible determinarlo a simple vista), en cualquier caso, con una reluciente e impecable bata blanca. Lucano está pletórico y siente como el médico se acorrala a sí mismo y termina hablando de la necesidad de que personas como yo estén bajo control. Ha caído en su propia trampa.

Felizmente, Lucano recibe la carta de alta.

-Pero, ¿cómo es que un pletórico Lucano acaba rebuscando, de rodillas, en su propia basura?
-No sea impaciente, tome algo y vuelva. NO, NO!! siga por favor.

-De acuerdo

....
(parte 2)

miércoles, 8 de junio de 2011

Guía para sobrevivir a la tortura de la consulta con un psiquiatra.

 Dejo un enlace con consejos magníficos (un poco duros algunos) para sobrevivir al psiquiatra.

http://robinsonesurbanos.org/node/5021

La felicidad ¿es un maquillaje?

Si es así, entonces somos libres de escogerla. El barro es gratis y nos podemos maquillar con él.

Sin miedo, las calles se confunden con el cielo y somos capaces de "volar" como un águila y superar los obstáculos que aparecen, al menos eso es lo que yo siento. Podemos "volar" como pájaros que ágilmente rectifican la trazada y ejecutan espectaculares maniobras ante una dificultad o amenaza.

Pensar que la felicidad es efímera, que no podemos alcanzarla, no es más que un falso mito. Es un recurso, fruto de nuestra desesperación cuando sentimos que nos "cortan las alas" por cualquier motivo. Decir que la felicidad es efímera es tratar de agarrar a aquellos que intentan "despegar", como brazos que te agarran al intentar salir de un agujero.

Para ser feliz, no hay que aferrarse a nada material, porque todo lo material se estropea y tarde o temprano pierde su valor. Eso sí, debemos respetar y cuidar la materia más sagrada que tenemos, nuestro propio cuerpo. Alimentarlo bien, y alimentar también la mente con comida para el pensamiento (food for thoughts).

¿Que la energía se acaba y tendré que pagar las consecuencias?. No, no se acaba, la energía se obtiene del exterior, y se digiere en nuestro interior. El sol brilla con fuerza, el viento sopla con fuerza, las olas golpean con fuerza, el agua cae con fuerza,  los pájaros vuelan alto y cantan con fuerza, los rayos golpean con fuerza, en ocaciones más de una vez en el mismo sitio. Estamos rodeados de fuentes de energía, que tomamos con nuestros sentidos y dan gusto a nuestros pensamientos. ¿Habéis visto nacer al río Guadalquivir?.

Quien crea que la felicidad es una ilusión o que siempre se acaba, ése; ése es un iluso. Cada mañana sale el sol. Lo ha hecho durante más de un billón (un millón de millones) de veces. Creo que se ha ganado nuestra confianza.

Cada vez que caemos, debemos levantarnos y tomar una "bocanada" de energía. Seguir "agitando las alas", porque el viento tampoco se acaba. Seguir dando pasos, haciendo de cada instante un reto y al mismo tiempo que a cada paso crucemos una meta.

Nadie, en absoluto nadie, tiene derecho a decirnos que nos vamos a estrellar. Nadie es quién para convertirse en vidente y ponernos límites o restricciones o privarnos de la libertad si no cometemos ningún delito. Para llamarnos enfermos y asustarnos, para vestir de blanco y hacer de un veneno una poción mágica. Nadie debe nunca decir a nadie lo que es capaz de hacer o no hacer, porque el ser humano no tiene límites, como un electrón en física cuántica.

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martes, 7 de junio de 2011

En el límite del bien y del mal.

En las películas de Hollywood suele haber un bueno y un malo (por no hablar del 99.9% de las películas y dibujos para niños). La religión inventó a Dios y al demonio y les dio papeles bien definidos (el héroe es el amigo de Dios y el villano es el amigo del demonio).

Algunos individuos se entregan a la maldad justificándose en la maldad que paradójicamente el bien les ha hecho. Es decir, que el simple hecho de creer en la bondad genera despojos malvados que han de recurrir a la confesión o la expiación de sus faltas para volver al club de los buenos.

Aunque algunos creen haber superado el infantilismo religioso y se vanaglorian de no creer en nada, la verdad es que en el fondo, o muy en el fondo, de sus cabezas sigue existiendo una dicotomía entre buenos y malos cuyo origen no se remonta al origen de ninguna religión, sino al origen mismo del ser humano como animal con instintos o como ser supremo de la creación. En el primer caso las armas del bien y del mal eran las garras y los zarpasos (como una camada de leoncitos que juegan y se pelean; o una camada de humanos...) y en el segundo las armas fueron hechas de metal y finalmente de palabras; algunas elegantemente depositadas por Dios en libros sagrados.

Tanto como animal como como ser racional, el ser humano ha sentido instintos como la venganza o el odio que se han considerado negativos en muchas culturas y más en las más modernas. Estos instintos se han marginado por el supuesto bien de la mayoría y del propio individuo.

Entonces tuvieron que aparecer leyes y jueces y canónicos y religiosos para que las civilizaciones pudieran prosperar, a costa de obreros; y esclavos que no eran ni siquiera considerados personas, y en la actualidad a base de "mileuristas". El alejamiento de estos estamentos respecto de la mayoría de los individuos siempre terminó generando tensiones que acabaron con estas sociedades prósperas (también la guerra entre pueblos).

En definitiva, pretender establecer unas pautas de conducta o unos valores es inútil y solo puede estar enfocado, después de tantos intentos fallidos, a obtener poder, control y placer por parte de una minoría que no es consciente de lo enferma que está.

Como diría aquél, "I just believe in me".

Dos melocotones por 80 céntimos. De locos.

...y un paquete de patatas fritas por 50 céntimos.

Lo bueno es barato en realidad. El coste de producción de la fruta es mucho menor que el de productos de la industria alimentaria. Todos sabemos que son los intermediarios los "culpables" de que productos frescos, y sobre todo la fruta, sean tan caros.

Los medios de comunicación son muy eficaces a la hora de "denunciar" estas contradicciones, sin embargo, lo único que consiguen es sumir a la población en un estado de apatía que hunde al más valiente. Son tantas cosas... Tantas cosas que están mal que, ¿para qué quejarse?

Nosotros, la mayoría, somos "pobres criaturitas" que no podemos hacer nada. "Dadle al César lo que es del César" diría alguno. Pero entonces, ¿quién es el culpable?, ¿los politicos?, ¿los grupos de presión?, ¿o los de prisión?

Yo diría que la culpa no es de nadie. Es la culpa de la ignorancia, de la dejadez, de la adoración al dinero (hay que mantener una familia, pagar los mejores estudios...). Sin embargo, los políticos tienen las llaves y como profesionales de la política su deber es arreglar estas cosas poco a poco. Que no me venga el telediario diciéndome que los expertos recomiendan que tengo que tomar cinco piezas de frutas o vegetales al día y que evite fritos cuando mi sueldo no da para más. ¿No hay leyes que regulan el precio del pan?. Entonces, que regulen también los precios de la fruta para que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes como los suyos, o que los sueldos se equiparen a la producción.  ¿Quién es el enfermo mental ahora?, ¿quién es el esclavo?.

lunes, 6 de junio de 2011

Mi historia (II)

La primera parte acababa conmigo totalmente deprimido después de haber saboreado la libertad de la euforia y una vez estabilizado haber sido ingresado y forzado a tomar medicación abusiva en Febrero de 1998. Con la Ziprexa primero y el Risperdal después, llegué a pesar casi 100 kilos, midiendo 1.75 m. No tenía ganas de hacer deporte ni de levantarme por las mañanas. Dejé de ir al instituto hasta el curso siguiente en que repetí el último curso antes de la universidad (el COU). Empecé terapia con un psiquiatra psicoterapeuta que costaba un dinero importante a mis padres (ellos siempre quisieron lo mejor para mí, pero...). Este psiquiatra me redujo la medicación gradualmente. Cuando empecé el curso comencé a recuperar el ánimo. Se me permitió volver a escuchar la música de Ozzy Osbourne (mi madre me había escondido los discos y sólo cuando el médico lo creyó oportuno se me dio permiso para volver a escucharlos, aunque me sabía la letra y la música de memoria).

Durante ese curso aprobaba con las máximas calificaciones con poco esfuerzo. Conocí compañeros fantásticos con los que ya casi no mantengo contacto, en parte por las depresiones posteriores (siempre causadas por los internamientos o la medicación más que le pese a los psiquiatras que me quieren hacer ver que eran naturales), que te hacen alejarte de todo el mundo.

Llegué a la selectividad pletórico de ánimo. Las "heridas" de hacía año y medio parecían curadas. No se me ocurrió entonces que lo pasado año y medio atrás volvería a repetirse. la verdad es que durante todas mis depresiones, parte de mí deseaba volver a estar eufórico y siempre he confiado en que esa euforia podía ser el preludio de  un crecimiento personal sin necesidad de llegar a una depresión. Durante las euforias las sensaciones son muy intensas y difíciles de describir.  Sientes que la vida te sonríe y hay motivos tangibles para pensarlo (al menos en mi caso). Además, en mi caso va siempre acompañada de un gran estado de forma.

En la selectividad lo pasé bien. Al haber repetido curso y tener buena media en el bachillerato, pude relajarme y sacar la nota que necesitaba para entrar en medicina (aunque luego dejara esa carrera nada más empezar). Cuando acabó la selectividad (Junio de 1999) sentí un gran alivio. Un año antes había visto con envidia sana como todos mis compañeros la hacían y estaban ya en la universidad. Con estos compañeros seguía manteniendo contacto, aunque poco a poco estos contactos fueron diluyéndose.

Llegaba el verano y por fin volvería a disfrutar de la piscina, la playa, el descanso, el deber cumplido. Pero nada de eso llegó con calma. A los pocos días después de la selectividadquedé con amigos del curso anterior y del nuevo para cenar y celebrar el final de la selectividad. Me rei mucho con ellos y bebí algo de alcohol (un par de tintos de verano) ya que no tenía nada de medicación.

Uno o dos días después se jugaba la final de la copa del rey de fútbol en Sevilla. quedé con amigos para ver el ambiente en el parque del Alamillo. Llegué un poco antes y di una vuelta alrededor del estadio. Vi como en una de las entradas repartían algo. Me acerqué y vi que se trataba de acreditaciones para personal eventual que trabajaría en los bares del estadio. Pasaron lista y quedaron algunos a los que no había nombrado. Estos les decían el nombre al encargado y éste les hacía sobre la marcha las acreditaciones. Cuando acabó con estos preguntó si faltaba alguien sin la acreditación. Entonces dije -¡yo!- y así pude colarme y ver el partido. Esto era lo que me faltaba para alimentar mi ego. Acababa de terminar la selectividad y ahora conseguí colarme en la final. Al día siguiente, sin haber podido dormir, salí de casa con un balón de fútbol dispuesto a llamar a cualquier amigo para jugar en algún parque. Como era natural, todos dormían (era domingo por la mañana). Entonces me dirigí al centro de Sevilla y me puse a darle pelotazos a la giralda en la Plaza del Triunfo. Después corrí con el balón por toda la ciudad dándole patadas mientras oía como la gente comentaba la habilidad con que lo conducia por las calles, haciendo paredes con bordillos y coches.

Por la tarde fui al club (la piscina) donde jugué al fútbol con los niños pequeños y lo pasé genial. Por la noche decidí darme un regalo y fui a cenar en solitario a una hamburguesería cerca de la catedral. Iba escuchando música de Ozzy Osbourne con un "walkman". Entonces fue cuando me convencí a mí mismo de que hacía año y medio podría haber "cogido el tren" que me llevara a ser futbolista profesional (hoy sigo pesándolo, con matices). Me derrumbé y me puse a llorar en la hamburguesería. El dueño muy amablemente me trajo una jarra grande de agua.

Llegué a casa casi al amanecer con la preocupación de mis hermanos y abuela (mis padres estaban de viaje) que no estaban acostumbrados a que yo trasnochara ni mucho menos en bañador.

Me acosté y dormí un poco. Al día siguiente volví a la piscina.En un descuido perdí el balón de fútbol. Pensé que me lo habían robado, auque después pensé que el conserje pudo cogerlo creyendo que estaba abandonado. El caso es que acusé a un chaval de unos 16 ó 17 años de ser el ladrón y le quité su balón. Hubo un forcejeo y tirones de camiseta sin llegar a las manos.

Ya en casa, con mi hermano mayor muy nervioso como era natural por todo lo sucedido esos días me di una ducha. Estuve un buen rato ya que necesitaba agua fría después de haber estado al sol en la psita de futbito. Mi hermano me pedía que saliera ya para cenar y yo me negaba pidiéndole más tiempo. La discusión por esta estupidez se acaloró y yo terminé dando berridos como un hombre lobo que se escucharon en todo el barrío y yo diría que más allá. Mi hermano llamó a mi psicoterapeuta y a una ambulancia y entro a la fuerza en la ducha y me sacó; después de una pelea en que nos agarramos por el cuello. Al final yo terminé ingresado y se repitió la historia (como más adelante); es decir, medicación abusiva forzosa, ingreso involuntario, ataduras a la cama, etc.

Estuve todo el verano deprimido. Empecé la carrera de medicina, pero no tenía fuerzas para ello. La dejé en una semana y decidí que el curso siguiente empezaría la carrera de física. En ese tiempo me dediqué a acudir a telleres de psicoterapia y a sacar el carnet de conducir. El siguiente "brote" sería en 2002. Continuará...
...
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Material en youtube

Hay muchos videos muy interesantes en youtube. Es curioso como se ha demonizado a los electroshocks en favor de la farmacologia cuando es posible que los primeros sean menos dañinos que los segundos pero más económicos.

http://www.youtube.com/user/sicofarsa
http://www.youtube.com/watch?v=-EDmLEpoDeY

domingo, 5 de junio de 2011

4 de Junio de 2011. Sacarle provecho a la vida.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 4 de Junio de 2011 a las 10:05 pm


Hoy (4 de junio) ha sido mi quinto día de permiso. El tercero de 12 horas (desde las 8:30 am hasta las 8:30 pm). Estos días están siendo muy rentables. Me dejo llevar por las circunstancias que se van presentando. Inicio el día con un plan, que cumplo, pero entre plan y plan surgen pequeños planes que llenan todo el tiempo (sin dejar de tener tiempo para descansar y relajarme) que hacen que cada instante tenga sentido. Como suele decirse, las piezas del puzle parecen encajar. Normalmente me obsesionaba con cumplir obligaciones o asistir a citas que preparo con mucha antelación. Cuando soy pesimista, suelo llegar muy temprano a los sitios. Ahora no me preocupo tanto por la puntualidad y disfruto pequeñas cosas que resultan útiles (sin dejar de ser puntual). Es precisamente cuando uno se olvida de todos los problemas cuando viene a la mente cuál es el mejor paso siguiente.


De momento los problemas que tengo que resolver o ya he resuelto son: encontrar un nuevo apartamento, limpiar y recoger el piso y poner la lavadora, preparar el desayuno y el almuerzo (hago la compra a diario nada más salir del hospital). También tengo tiempo para hacer deporte, escribir en el blog, mirar el correo electrónico, mientras veo la tele... La soledad tiene cosas buenas (la independencia) y  hay que saber aprovecharlas.

Pronto tendré que hacer frente a la "realidad". a las obligaciones del trabajo, a los problemas con mi familia (padres y herman@s), al reto de dejar la medicación y un posible enfrentamiento con los médicos y mi familia por este motivo. Al menos lo haré con la tranquilidad de saber que hay límites en la conducta que aunque en determinados momentos me parezcan cómicos, es mejor no sobrepasar y que debo mantener la calma en momentos difíciles y desconectar del estrés cuando éste te coge por el cuello.

Y lo principal, que soy como quiero ser y no como los demas desean que sea para su propia tranquilidad. Que si quiero ser serio lo seré y si no quiero no lo seré. Que yo decido cuando serlo o no serlo. Que todos tenemos altibajos y los míos son más grandes, pero puedo aprender a conducirlos y sacarle provecho a esto de vivir.







sábado, 4 de junio de 2011

2 de Junio de 2011. Buenas sensaciones.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 2 de Junio de 2011 a las 0:30h. 

 
Hoy he tenido el primer día de permiso en solitario. Las sensaciones han sido fantásticas. A pesar de tener sólo 4 horas por la mañana y 4 por la tarde (un "regalo" que no esperaba) el tiempo me ha cundido mucho. Tenía la sensación de que el reloj se paraba y aún actuando con calma tenía tiempo para hacer muchas pequeñas tareas. He cogido el coche, aunque no se lo he dicho al psiquiatra, ni éste me lo ha prohibido.

Siento como si hubiera nacido otra vez y la pesadilla que era mi vida, con tantos miedos e inseguridades parece haber acabado por fin.


En cualquier caso, el proceso no ha terminado todavía. Tomo bastante medicación para "mi gusto". Espero dejarla poco a poco con la ayuda del médico a ser posible, aunque con dudas acerca de si sus pautas son las más adecuadas.

reconozco que dejar la medicación ha sido peligroso, con momentos de autñentica desesperación. Pero una cosa es segura: si no hubiese tenido el valor de dejar la medicación y empezado a escribir este blog, ahora seguiría sumido en la depresión.

1 de Junio de 2011. Susurros de ignorancia.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 1 de Junio de 2011 a las 1:00h. 


Mañana tengo permiso para salir del hospital por mí mismo. Hasta ahora necesitaba que algún familiar o amigo me acompañara. Es la primera vez que en España tengo esta oportunidad (en Londres la tuve hace año y medio, pero esa es otra novela).

Estoy bastante entusiasmado, planeando los pasos a dar mañana para aprovechar al máximo las 4 horas de las que dispongo.

Son muchos los asuntos a resolver: el amor de una chica, encontrar nuevo piso al que mudarme (ni el casero ni yo queremos mantener el contrato, aunque hemos hablado por teléfono y no nos guardamos rencor), pagar el alquiler del mes que aún voy a pasar en ese piso, pagar una multa de tráfico antes de que pasen 20 días, nadar... Demasiados asuntos. Toca priorizar y mantener la calma.

El blog lo tengo desatendido. Tengo miedo de que esté hackeado; miedo absurdo quizás. También de que el coche no esté en su sitio o de que falten cosas en mi casa (paranoias quizás, que no vienen al cuento).

También tengo miedo de la medicación, de sus efectos secundarios como la somnolencia. Efectos que los psiquiatras, por arte de pseudociencia, convierten en síntomas de la "enfermedad", al igual que los efectos secundarios de dejar la medicación (síndrome de abstinencia).

Pero sobre todo, tengo miedo de que esta noche no pueda dormir por culpa de tantos pensamientos y retos. Miedo de que otra vez el destino se me escurra y vuelva a ser un zombi sobre el que recae toda la culpa de un pasado incomprendido y manchado por rumores y susurros de ignorancia.

28 de Mayo de 2011. Dormir a la fuerza.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el sábado 28 de Mayo de 2011 a las 3:00h. 

Sigo en esta "prisión". Sin poder salir a respirar aire de la calle, a andar, a sentir la libertad.


Es el primer día aquí dentro en que no puedo dormir. Tengo un compañero de habitación que no deja de roncar.


Lo más gracioso es que, en este hospital, los "enfermos mentales" no podemos pasar la noche en vela porque "por nuestro propio bien", tenemos que dormir. No se nos deja salir de la habitación, ni encender la luz porque molestamos al compañero. Sólo podemos salir para pedir más pastillas. Vamos, "pa volverse uno loco". He salido al pasillo a por agua (la del baño de la habitación sale caliente. El motivo: ni idea). Los celadores estaban dormidos y no me han visto, pero dos enfermeras se han quedado de piedra, yo diría que aterrorizadas, cuando han pasado por la sala en que me había sentado y me han visto despierto. Me han ofrecido media "pastillita" para dormirme y ordenado, so pena de atarme a la cama, que regresara a mi habitación y me durmiera.


Tiene "guasa" la cosa. Ahora, sentado en la taza del water, para no molestar al compañero, escribo estas líneas con un poco de sueño al fin. Supongo que será el sueño de la tranquilidad de saber que no me voy a callar ni una más.

27 de Mayo de 2011. El origen de la "enfermedad mental" (ii)

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el viernes 27 de Mayo de 2011 a las 1:00h. 

Llevo ya 11 días hospitalizado contra mi voluntad y obligado a seguir el tratamiento. La historia vuelve a repetirse y una vez más me surgen dudas de la conveniencia o no de seguir las pautas marcadas por mi psiquiatra de turno.


El origen de la "enfermedad mental", la causa, es un tema polémico. En primer lugar, según mi psiquiatra en el hospital, existen diferentes factores desencadenantes cuyos pesos son difíciles de establecer. Además, cada "enfermedad mental" es distinta. Recuerdo que uso el entrecomillado porque considero que lo que tiene sentido es hablar de enfermedad del sistema nervioso ("tener nervios" de toda la vida de Dios).

Mi opinión es que, al igual que enfermedades o cuadros clínicos crónicos causados por traumatismos en un determinado órgano del cuerpo humano, lo mismo ocurriría con enfermedades del sistema nervioso ("enfermedad mental"). La diferncia es que estamos en el límite "sagrado" entre cuerpo y mente; y los golpes pueden ser tanto físicos como experiencias traumáticas a lo largo de la vida de una persona.

Este punto de vista justificaría el empleo de medicación, ya que es innegable que en la cabeza de la persona con "enfermedad mental" puede existir un desequilibrio químico que provoque sufrimiento o euforias que en un momento dado puedan ser peligrosas, fundamentalmente para la propia persona enferma.

Pero este mismo punto de vista justificaría que la pscoterapia (indagar en esos golpes y "golpes" sufridos)  puede ser la clave para la cura que tanto repelus da a los médicos y a las farmaceúticas.

Finalmente, sería el tratamiento combinado (fármacos y psicoterapia) lo que podría dar mejores resultados, llegando a un estado de equilibrio en que no son necesarios más medicamentos.

Por tanto, sigo creyendo que la "enfermedad mental"; o al menos el trastorno bipolar, no es una enfermedad crónica en absoluto, sino un desequilibrio curable (como una herida) si se ataja con astucia y esfuerzo en lugar de con medicacón indiscriminada.

Te interesa también El origen de la enfermedad mental.

viernes, 3 de junio de 2011

25 de Mayo de 2011. Peor que una cárcel.

Estas líneas son una copia del manuscrito empezado el miércoles 25 de Mayo de 2011 a las 0:01h. 

En estos momentos me encuentro hospitalizado en la planta de psiquiatría del hospital Virgen Macarena de Sevilla. Se trata de un ingreso involuntario (es decir, en conra de mi voluntad como siempre). El motivo, las numerosas llamadas de los vecinos del edificio donde vivo de alquiler a la policia; quejándose, con toda la razón del mundo, del jaleo y escándalo que estaba formando el día 16 de mayo por la mañana temprano (entre las 7 y las 8 de la mañana).

Los escándalos eran fruto del estrés, causado entre otros factores por:

-Mi enamoramiento, no correspondido, de una rubia maravillosa.
-La elaboración de mi tesis doctoral.
-El mal funcionamiento de la virtrocerámica, que apenas calienta (mejor el gas natural a partir de ahora).
-El deterioro de mis relaciones familiares después de decirles que había dejado la medicación.
-El deterioro de mis relaciones con mi jefe, causado por los anteriores agentes estresantes (efecto bola de nieve, ¿lo véis?). (a 3 de junio mis relaciones con mi jefe están normalizadas)
-Los escrementos de los perros de los vecinos. Seguro que en su casa está todo muy limpio.
-El  conserje del bloque, que no paraba de hacer ruido; y cuando salí a pedirle silencio, me ordenó volver a mi casa. ¿Pueden creerlo?. Al negarme se dirigió como un loco al apartamento de la presidenta de la comunidad diciéndole -un hombre muy lista-. Listo, dije yo. (el conserje es marroquí).
-El cansancio después de participar en el aquatlón.
-la soledad, fruto de mi carácter difícil y mil cosas más cuyo orden e influencia son difíciles de sopesar.

¿Son suficientes motivos? ¿Recuerdan el episodio de los Simpsons en que Ned Flanders pierde el control?; pues más o menos así, aunque creo que más gracioso.

Evidentemente, la causa última es haber dejado la medicación. Conclusión: DEJAR LA MEDICACIÓN ES PELIGROSO; porque los psiquiatras, y/o la sociedad encontrará facilmente motivos para temerte o temer que te hagas daño a ti mismo o a cualquiera.

Sin embargo, esta conclusión no es la "moraleja" última de estas líneas.

Estoy convencido de que, si no hubieran habido llamadas a la policia, o si la policia me hubiera llevado a pasar el día y la noche (o una par o tres o una semana) en el calabozo, el problema se hubiera resuelto más limpiamente que con un internamiento y medicación que ahora estoy obligado, por ley, a tomar, por no hablar de los 15 ó 30 días que me quedan por pasar aquí y del estrés que supone estar en este lugar que sigue siendo peor que una cárcel; a pesar de las mejoras respecto a hace 14 años.

-¿Peor que una cárcel?
-Sí; porque aquí estamos encerrados, sin un patio al que salir, con pacientes que roban a otros pacientes; con alguno que defeca en tu habitacióny esparce el regalito por todas partes mientras tú estás viendo la tele. Y peor que una cárcel, porque la sociedad admira y respeta más a un ex-presidiario que a un "enfermo mental".

En fin, que la cosa es muy compleja, y de momento, los psiquiatras siguen podando la rama de la psicoterapia y subiéndose a la lucrativa rama de la farmacología.

domingo, 15 de mayo de 2011

http://www.futureshorts.com/

Afortunadamente, tenemos cosas buenas y gratis. Como son estos festivales de cortometrajes. En otros países del primer mundo (por no decir el mejor país del mundo) la cultura está al alcance de muy pocos. No valoramos la suerte que tenemos. En ocasiones cuesta distinguir las cosas buenas de las malas y establecer los límites.

Un cristal, a simple vista puede parecer muy puro, pero sin embargo contiene defectos. Para encontrarlos hay que analizarlo muy bien.

Zemos 98

http://www.zemos98.org/

Lo que me gusta y lo que no.

Me gusta                  

Estar loco.
Que me digan que estoy loco. Y que me digan que no estoy loco también.        
Llegar a un oasis.     
Tener un torbellino de ideas.
Ayudar a los demás.
El lenguaje del amor.
Pensar las cosas antes de decirlas.
Y también, a veces, decir cosas sin pensar, porque no dicen que hay que decir las cosas a la cara.
Que me acepten tal y como soy.
Que el tiempo se detenga en los buenos momentos.
Ver que la gente es feliz.
Saber lo que quiero.
Vivir la vida como si fuera un sueño. Cumplir mis sueños.
No tener miedo.
La gente que sonríe.
La gente seria.
Que la gente llore de felicidad.
Recordar los buenos momentos y hacerlo en compañía de quienes los compartieron conmigo.
La gente que intenta que el mundo sea un lugar mejor.
Los que reconocen sus errores.
Sentirme admirado.
La gente que piensa por sí misma.
Los que piensan en ayudar a los demás.
La gente que dice chorradas.
Saber lo que quiero.
Saber lo que hago.
Que me escuchen.
Que me llamen.
Que me hablen.
Dormir.
Comunicarme.
Que linux vaya tan rápido.

No me gusta


Que me digan que soy un enfermo mental.
Tener una alucinación, alusinosis, delirio, o combinación de éstos.
No tener o saber con quién compatir mis ideas.
No saber cómo ayudar a algunos amigos.
Que entre el lenguaje del amor y el lenguaje del odio haya tantas "palabras" iguales.
Que lo que yo diga o haga afecte negativamente a las demás personas.
Que me digan cómo tengo que ser.
Cuando no soy feliz.
Que mi vida se convierta en una pesadilla.
Que me engañen.
Que la gente sufra.
Que me chillen.
La gente que no cambia.
Que me amenacen.
Que me cojan a la fuerza.
Que me golpeen.
Que me encierren y no me dejen salir.
Que se tema a los locos y que se dejen de lado.
Los que piensan por los demás.
La gente que no se da cuenta de las chorradas que dicen.
La gente que habla mucho.
La gente que dice poco.
Que la gente no sepa a dónde ir.
Que me obliguen a hablar.
Que me acusen.
Que me molesten.
La risa falsa.
Que me obliguen a dormir.
Que me digan lo que tengo que soñar.
Las recomendaciones de los expertos.
Incomunicarme.
Que mandawebos vaya tan lento.
Que me acusen de querer cambiar rápido. Que no me dejen cambiar lento.

El principio de incertidumbre.

Cuando un psiquiatra hace una observación, no puede determinar con total precisión la putada que te hace y el beneficio que te causa.

El club de la lucha. Fight Club.

Esta película es la versión opuesta a la película sin límites. Éste sí que es el cine americano que no deja indiferentes y abre la brecha entre los que se atreven a pensar y los que se empeñan en aprender.

Entre los que nos han dicho que hay que ser buenos y los que hemos creído las películas de Hollywood hasta el punto de convertirlas en nuestros sueños y los que hemos visto, comprendido y hasta deseado ser del club de la lucha y todavía dudamos si estamos a tiempo.


http://es.paperblog.com/el-club-de-la-lucha-existe-420901/

sábado, 14 de mayo de 2011

La película sin límites

:P  Un halegato al potencial de la medicación. Una fuente de inspiración para futuros psiquiatras.

Gran película, con su bueno y con su malo, como dios manda.

Mis temores y situación ahora (14 de mayo de 2011)

Cambiamos a la vida en directo.

En las estadísticas del blog observo que hay muchas personas que han leído mi blog.

Me siento acompañado y aliviado por ello y al mismo tiempo solo. Hay dos personas que me han acompañado físicamente hasta ayer a las 3 de la madrugada y su apoyo ha sido muestra de amor vedadero, del que hace llorar, del que te hace sentir vivo.

Imagino que muchísimas personas que han sido compañeros y amigos (en el colegio o en la universidad) y que han sido en mayor o menor medida conscientes de mi sufrimiento hasta ahora preocupados por mí algunos y otros contentos de que haya tomado esta desición de relatar mis experiencias.

Compañeros, amigos, conocidos (son todos etiquetas. ¡Dios!, es tan difícil expresar sentimientos, miedos, teorías, angustías cuando se dispone sólo de palabras) que parece que uno delira. Imaginad que ahora tuviera que hablar con un psiquiatra. Cómo voy a transmitir a esa persona todo lo que siento y conseguir la ayuda que necesito si unas veces creo saber lo que necesito y creo que me puedo comer el mundo y otras creo que voy a fracasar.

El reto de superar esta crisis es tan grande, la recompensa tan extraordinaria...

Pero el miedo a no superarla es aterrador, y las consecuencias imprevisibles.

Tantas personas vienen a mi memoria. Tantos detalles. El poder de la memoria es aterrador. Permite redefinir gestos, sonrisas, miradas, suspiros del pasado y aún así con la incertidumbre permanente e intemporal que nos vuelve locos a todos en esta vida.

¿Quién es el bueno y quién es el malo de esta "película"? Os dáis cuenta de que en hollywood siempre suele haber un bueno y un malo. (Cada vez menos afortunadamente, pero ¿qué me decís de Disney?.  ¿Y de los pitufos?).  Ay!! Blanco o Negro, no será más bien Ying y Yang o de COLORES!!.

Para algunos soy el bueno, para otros el malo, para otros ni idea. Yo no quiero ser el bueno, ni el malo ni el feo, por favor (ahora me dan ganas de cantar). ¿Entendería esto cualquiera?

A veces dan ganas de gritar. Pero sólo podemos GRITAR EN SILENCIO.

Algunos me dirían al leer esto que lo mejor es que fuera con mi familia.

Cualquier palabra ahora puede significar tanto...

Por cierto, muchas gracias a todos los que hacen software libre por proporcionar esta alternativa. Millones, miles de millones de gracias. Al vecino por tener el rooter encendido (no sé ni quién es, pero por si algún día lee esto... gracias)

¿Imagináis que ahora llegara a urgencias a hablar con cualquier pobre muchacho o muchacha que está de guardia?

De mí algunos exigen ahora, después de todo lo escrito, un discurso coherente. Dadme tiempo please. Hay veces que uno se pone a hablar en un idioma y sin darse cuenta acaba hablando en otro. ¿No es genial?

Algunos psiquiatras ahora se pondrían a hacerme preguntas como un inquisidor que espera oír lo que quiere oír, en lugar de escuchar.

-DELIRA!!!
- ¿del IRA?
-Sí, DELIRA!!

Estamos en un mundo tan loco, que la gente ya no ve el amor. Cualquier palabra, incluso acompañada de gestos de amor puede malinterpretarse por miles de trillones de cuatrillones de googlones de infinitones de razones.

Algunos dirán que soy un caso. Otros que soy un caso de ciclación rápida... ¿De quéeeeeee? dirán otros...

-Profesor!! Una pregunta: ¿Qué pasa si un psiquiatra llora delante de un paciente?
- Pues verás, a veces cuesta, porque viene a urgencias cada caso que no te puedes imaginar.  Son regalitos. Ya los veréis en las prácticas.
-¿Y ellos a nosotros nos ven?
-No hombre, vosotros estáis detrás de la pantalla. A veces lo que dan es ganas de darles una colleja. A algunos eso les vendría mejor que una pastilla.

AHHHHH. Perdón, es difícil controlarse. El lenguaje se vuelve ambiguo, se enrosca como una serpiente, cuando uno tiene las mismas ganas de reír que de llorar.

Cambiando de tema,

esta tarde es el CAMPEONATO DE ANDALUCÍA DE AQUATLÓN, en el ALAMILLO, en el que participo. Os animo a todos a que vengáis a ANIMARME.

-Oye una pregunta, que se me ha ocurrío ahora, ¿Cuál es el lenguaje Universal?
-El FÚTBOL.
-No cacho bestia, el AMOR.
EL AMOR ES EL ÚNICO LENGUAJE UNIVERSAL.
-¿Y cómo se habla, profe?


Corramos un estúpido velo.
-¿Estúpido?
--------------------------------------------------------


En fin. ¿Como se acaba este cuadro?
-Que cuadro.
-El de las pinceladas.
-¿Qué pinceladas?
-Oíga, ¿me ha estao usted escuchando?
-Claro, no me he movido de aquí. ¿Desde cuándo no duerme?


Bueno, esto ha sido la vida en directo. Voy a estirar las piernas.
-¿A DÓNDE VA USTED?



-Illoooooooo, po ten cuidao, no vaya a estirá la pataaaaaaaaa!!!

PD. perdón a todos los psiquiatras que saben hablar el idioma del amor.

Los psiquiatras no saben lo que hacen, porque nadie sabe nada.

domingo, 8 de mayo de 2011

Reflexiones sobre el texto “El cuestionamiento de la familia”, de R. D. Laing.

Interesantes reflexiones y citas del libro de uno de los detractores de la corriente psiquiátrica predominante. Destaca la visión del autor de la "esquizofrenia". La define como una manifestación de la desesperación del ser humano en situaciones adversas y cómo sería el paso previo a la sanación del individuo, que sin embargo es imposibilitada por los internamientos y la familia.

"...habría una regresión, luego una muerte simbólica y por último una resurrección de la persona, tras este proceso la persona quedaría en perfectas condiciones sanitarias; sin embargo, el hospital psiquiátrico y la familia impiden este proceso..."

http://knol.google.com/k/contenido-web/reflexiones-sobre-el-texto-el/39lowc6om8141/8#

Presentación

Este blog pretende ser una vía de escape para todos aquellos que se han sentido perjudicados por la psiquiatría. Para los que han sido obligados a tomar medicación, para los que han sido encerrados en un lugar peor que una cárcel contra su voluntad sin haber cometido ningún delito. A los que se han sentido engañados y seducidos por los médicos. Para los que no encuentran ayuda en grupos en los que oponerse al tratamiento es un tema tabú, ni en familiares cuya obsesión es que sigas el tratamiento. Los que sintieron ser libres y fueron privados de la libertad. Los que padecen el estigma social tras haber sido drogados, encerrados y obligados a deprimirse y sufrir los efectos secundarios de la medicación.

Los que dudáis de que la psiquiatría sea una ciencia médica, porque se basa en diagnósticos subjetivos y sospecháis que hay intereses económicos e incluso de control social en la actividad de los psiquiatras.

Os invito a que compartáis experiencias y contenidos en este blog.

Os dejo un enlace a un video de Thomas Szasz, psiquiatra que es un referente en la crítica contra psiquiatría
http://www.youtube.com/watch?v=SmIQS7l7fnc

martes, 22 de marzo de 2011

Mi historia (parte I)

Yo tenía 17 años y era un chico tímido, estudioso y responsable. Sacaba las mejores notas y aunque mi vida social no era todo lo satisfactoria que yo desearía, tenía mi grupo de amigos en el instituto y no me sentía un bicho raro. Confiaba en que con el tiempo, en la universidad, mi timidez iría desapareciendo y disfrutaba con la compañía de mis compañeros.

Durante el último curso empecé a escuchar música que me llenaba de optimismo y a leer libros que me abrieron la mente. Además, gané un premio que se da a los mejores estudiantes de la provincia. Ya en el pasado había tenido momentos de entusiasmo, pero en esta ocasión sentí una gran vitalidad. Me sentí liberado al haber demostrado que era un magnífico estudiante y estaba a las puertas de la universidad.

Jugaba al fútbol con compañeros y amigos y lo hacía mejor que nunca. Pensé que con esta vitalidad física y mental era capaz de ser futbolista profesional. Hoy día sigo pensando que esta sensación no era ficticia. La gente tiende a mitificar las cualidades de los futbolistas profesionales (especialmente de la mediocre mayoría que parecen ser figurantes para resaltar a los realmente buenos y justificar sus costes, pero ése es otro tema). El caso es que yo sentía que podía ser realmente bueno y hoy sigo estando convencido de que en aquel momento y en otros en los que he sentido tanta energía e inspiración no tendría problemas para jugar al nivel de los mejores. Lógicamente se puede discutir que estas sensaciones fueran o no realistas y que ese nivel de energía podría mantenerse o canalizarse de alguna manera, así como otros factores como la "suerte" que hacen falta para llegar a profesional.

En las clases me volví muy participativo y hacía reír a profesores y a compañeros con mis intervenciones. Es increíble el poder de seducción que se alcanza en estas situaciones. Pero tenía 17 años y cada vez quería más. Me metí en unos grandes almacenes y robé libros. En los grandes almacenes no me descubrieron, pero se lo conté a todos mis compañeros alardeando de mi habilidad mientras repartía libros a diestro y siniestro. Me sentía el centro de atención. Había pasado de ser el chico tímido, serio y responsable a ser el más popular del instituto. Incluso cambié mi forma de vestir. Me atreví a regalar una flor y un libro a la chica más popular.

Cualquier psiquiatra o entendido que lea esta historia habrá identificado al menos media docena de síntomas de enfermedad mental. Cualquier persona que tenga la suerte de no haberse cruzado nunca con un psiquiatra o que no haya leído nunca la lista de síntomas de una "enfermedad mental" pensará que era un chico de 17 años con los humos subidos y que necesitaba una lección para volver a poner los pies en la tierra.  Una lección, un castigo,...

Cuando mi tutor se enteró de que había robado libros, se reunió conmigo para pedirme explicaciones. Era y es una maravillosa persona. Me advirtió de que lo que hacía no estaba bien mientras dialogábamos y nos reíamos al explicarle mis sensasiones. A continuación me reuní con el enfermero del instituto. Éste, después de hablar, reírse también con mis ocurrencias y decirme "¡...qué tío más cojonudo...!" me preguntó si habia tomado drogas (cosa que nunca he hecho) y me aconsejó que lo mejor que podía hacer era ir a urgencias a hablar con un psiquiatra. Fatídico momento en mi vida aquél en que acepté, aunque probablemente ya estaba condenado. Llamaron a mi madre y fuimos a ver al psiquiatra. Los acontecimientos me desbordaban. Empezaba a estar en una nube y pensaba que los médicos descubrirían mi potencial y me ayudarían a canalizar mi energía (menudo pardillo estaba hecho). Le conté al médico de guardia todo lo que sentía y mi convicción de que me sentía capaz de ser futbolista profesional. El médico me pidió calma y me prescribió zyprexa. Estuve durmiendo 12 horas.

Cuando llegaron los exámenes no podía concentrarme. Era incapaz de leer. Me invadió la angustia y me deprimí. Mis padres al verme en ese estado me llevaron a un médico privado que me recetó un antidepresivo. Volví a estar eufórico pero me estabilicé.

Un día, estando en clase tranquilamente, el conserje entró y me pidió que saliera. Al parecer tenía una cita con el médico de la seguridad social de la que yo no tenía ni idea. Mis padres me llevaron al médico y en el camino tuve una discusión con mi padre. Yo le decía que quería empezar a jugar al fútbol. Pasamos juno a un aparcacoches (un gorrilla) y mi padre (una persona con poco tacto) me preguntó si yo quería acabar así. Esto me llenó de indiganación y cogiendo a mi padre por el cuello de la camisa le pregunté si ésa era la forma en que quería ayudarme.

Yo salí corriendo y en lugar de ir al médico al que me llevaban me metí en urgencias (sin tener ni idea, me estaba metiendo en la boca del lobo). En urgencias me atendieron y me dijeron que lo mejor era que me quedara con ellos. Yo no entendía a qué venía eso. ¿No era más acertado hablar con mis padres y conmigo a la vez y tratar de superar el calentón y reconciliarnos? No. La solución consistió en obligarme a internarme a la fuerza. Con cuatro hombres entre celadores y enfermeros sujetándome, amarrándome a una cama y poniéndome una inyección. Entre chillidos y lágrimas les decía: "Os voy a denunciar a todos" y ellos me retaban a que lo hiciera. Nunca olvidaré sus caras. Ahora sé que habría que denunciar a todo el sistema médico y farmaceútico para hacer justicia. Tenía 17 años (1997).

Estuve encerrado dos meses. Me dieron un cocktel de pastillas: zyprexa, haloperidol, akinetón y más que no sé cuáles eran. Estar ahí dentro debe ser peor que estar en una cárcel. Allí no había patio, algunos enfermos entraban a robar en las habitaciones de otros (una radio, tabaco, dinero...), había peleas... Vamos, un ambiente ideal para un "enfermo mental". Cuando me desesperaba gritaba y pedía que me dejasen salir. Cuando se cansaban de oírme me ataban a la cama. Ése sitio da asco. En tal situación, la única salida es convercerte a ti mismo de que el médico es tu amigo y tu salvador. De hecho, no me dejaron salir hasta que comprobaron que estaba convencido de que esto era así y era dócil. Era una inquisición. Mis familiares venían a visitarme sonrientes, felices, tranquilos de verme allí. Parece increíble, pero ellos estaban felices de verme bajo control. No piensan que lo estuviera pasando mal ahí dentro. Hacían y hacen oídos sordos cada vez que les cuento el infierno que es ese lugar.

Cuando salí, entré en una depresión que duró año y medio. Perdí el curso. Mi madre estaba encantada de tenerme en casa todo el día durmiendo o viendo la televisión. Engordé 30 kilos y mi moral estaba por los suelos. Aún así seguía confiando en mi psiquiatra. Él me aseguraba que no pudo hacer nada para evitar que me hospitalizaran, a pesar de que su enfermera estuvo presente en el momento en que me ingresaron. Inocentemente, hacía todo lo posible por creerle. Siempre ha tratado de halagarme, diciéndome lo inteligente que soy.

Desde entonces he tenido recuperaciones y recaídas. Cada vez que he sentido esta vitalidad, mi familia se ha puesto histérica y de una u otra forma ese nerviosismo me ha llevado a dos episodios más de situaciones límites en las que me he visto en la calle perseguido por una ambulancia y he sido seducido para ir a urgencias donde me han ingresado a la fuerza.

En la actualidad vivo solo y siento un poco más de tranquilidad. Aún así, cada vez que voy a casa de mis padres tengo que soportar a mi madre insistiendo en que tome la medicación. Es increíble la fe que ellos tienen en el tratamiento y la poca fe que tienen en mí. Ellos se sienten fascinados por cualquier psiquiatra. Son personas con pocos estudios y fáciles de manipular por los médicos.

Yo terminé la carrera de física y como científico me parece sorprendente que los psiquiatras traten con medicamentos las "enfermedades mentales" y sostengan que son enfermedades genéticas o disfunciones fisiológicas cuando los diagnósticos se hacen a ojo y se basan en comportamientos que se consideran anómalos. Se prescriben medicamentos cuyos ensayos son de dificil fiabilidad ya que los efectos secundarios son tan evidentes que no se puede hablar de ensayos a doble ciego.

Es fácil sospechar que al igual que detrás de cualquier otro tratamiento médico hay intereses económicos detrás de la práctica de los psiquiatras. Y más en psiquiatría, donde la medicación es muy costosa (la mayor parte la paga la seguridad social). Es negligente que no existan tratamientos psicoterapeúticos alternativos a la medicación pagados por la seguridad social, a parte de las terapias de grupo dirigidas por los propios psiquiatras donde los debates suelen centrarse en la importancia de la medicación y se censura cualquier opinión contraria.

En fin, que la psiquiatría en mi opinión es un mecanismo de hacer dinero y de controlar a los individuos que se atreven a pensar o a actuar de manera diferente aunque no hagan daño a nadie ni incumplan ninguna ley (a parte de robar libros con 17 años).


Sigue en Mi Historia (parte II)